Los viñedos de Lopera, muy próximos al término municipal de Villa del Río, han vuelto a convertirse en escenario de una importante jornada de investigación científica centrada en la conservación del alzacola rojizo, una de las aves esteparias más amenazadas de la península ibérica. La actividad, desarrollada por especialistas de SEO/BirdLife, contó además con la participación de miembros y niños de la Asociación Anidando de Villa del Río, acercando el conocimiento de la biodiversidad a las nuevas generaciones.

Ciencia al servicio de la conservación
Durante varias horas, el equipo de anillamiento realizó la captura controlada de varios ejemplares para su posterior estudio, toma de medidas biométricas, comprobación de edad, sexo, estado físico y colocación de anillas identificativas antes de devolverlos inmediatamente a su hábitat.
El anillador de SEO/BirdLife, Javier Muro, explicó que todos los datos obtenidos pasan a formar parte de un amplio programa científico internacional.
"Todo este trabajo tiene fines científicos. Nosotros pertenecemos a SEO/BirdLife y todos los datos que recogemos se incorporan a su banco de datos, que posteriormente pasa a BirdLife International. Son los investigadores y centros científicos quienes utilizan posteriormente esta información para estudiar la evolución de las especies."
Muro recordó que el equipo lleva muchos años realizando este seguimiento en la zona, aunque este año los trabajos comenzaron más tarde de lo previsto debido al retraso en la tramitación administrativa de los permisos.
"Llevamos desde 2014 viniendo aquí, pero este año deberíamos haber empezado a mediados de mayo, cuando llegan los alzacolas y los machos defienden el territorio. Es el mejor momento para capturarlos, pero la burocracia ha retrasado toda la campaña."
El anillador lamentó que las autorizaciones hayan llegado con varias semanas de retraso, dificultando un trabajo que considera esencial para conocer la evolución de una especie catalogada en peligro de extinción.

Un ave al borde de desaparecer
Uno de los momentos más destacados de la jornada llegó con las explicaciones ofrecidas por el biólogo Manu Santacruz, quien realizó un diagnóstico muy preocupante sobre la situación actual del alzacola rojizo.
"El alzacola está muy mal. Está en peligro de extinción y ha sufrido un descenso enorme de sus poblaciones."
Según explicó, la desaparición progresiva de la agricultura tradicional constituye la principal amenaza para esta especie.
"Es un ave ligada a los grandes cultivos tradicionales, a los viñedos, al olivar con cubierta vegetal y a los paisajes agrícolas variados. Todo eso se está perdiendo y el ave también."
Santacruz recordó que gran parte de las aves agrícolas españolas atraviesan una situación similar.
"En España, las aves más amenazadas son precisamente las ligadas al medio agrícola. La intensificación de la agricultura, el uso de pesticidas y la desaparición de la diversidad del paisaje hacen que cada vez tengan menos alimento y menos lugares donde criar."
El biólogo explicó que, por el contrario, las aves forestales presentan actualmente una evolución más favorable debido al abandono de determinadas zonas agrícolas que vuelven a convertirse en espacios boscosos.
Mucho más que un pájaro
Durante la jornada también se insistió en la importancia que estas aves tienen para la agricultura.
Javier Muro recordó que la inmensa mayoría de estas especies son insectívoras y constituyen un extraordinario aliado natural para los agricultores.
"Si estas aves desaparecen, los insectos aumentarían muchísimo. Un vencejo puede llegar a capturar más de mil mosquitos al día. Son auténticos controladores biológicos."
El especialista lamentó que todavía exista un gran desconocimiento sobre el importante papel ecológico que desempeñan aves tan comunes como golondrinas, aviones o vencejos.

La educación ambiental como mejor inversión
La presencia de numerosos niños de la Asociación Anidando de Villa del Río fue otro de los aspectos destacados de la actividad.
Para Javier Muro, despertar la curiosidad de los más pequeños constituye una de las mejores herramientas para garantizar el futuro de la conservación.
"Ver a los niños identificar especies, interesarse por los pájaros y querer aprender es una enorme satisfacción. Ellos son nuestro futuro."
Manu Santacruz compartió esa misma reflexión al destacar que acercar la naturaleza a la ciudadanía ayuda a comprender que la conservación de la biodiversidad repercute directamente en la calidad de vida de las personas.
"El medio ambiente es donde vivimos. Dependemos de él para respirar, para beber agua y para producir nuestros alimentos."

Un refugio que merece ser protegido
Los especialistas coinciden en que los viñedos tradicionales del Alto Guadalquivir constituyen uno de los últimos refugios que conserva el alzacola rojizo en Andalucía. La permanencia de mosaicos agrícolas donde conviven viñas, olivares tradicionales, lindes, barbechos y vegetación natural resulta hoy esencial para garantizar la supervivencia de una especie cuyo futuro continúa siendo incierto.
La jornada desarrollada en Lopera, con la implicación de la Asociación Anidando de Villa del Río y el trabajo de los especialistas de SEO/BirdLife, vuelve a poner de manifiesto que la investigación científica, la colaboración ciudadana y la educación ambiental son herramientas imprescindibles para proteger un patrimonio natural que forma parte de la identidad del Alto Guadalquivir.