El Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea ha alcanzado un acuerdo general parcial sobre la futura Política Agraria Común (PAC), que regulará las ayudas destinadas a agricultores y ganaderos a partir de 2028. El pacto, logrado por unanimidad de los 27 Estados miembros tras doce horas de negociaciones, establece las bases para mantener los principales mecanismos de apoyo al sector agrario, aunque todavía queda por determinar la dotación económica de la nueva PAC.
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha mostrado su satisfacción por el resultado de las negociaciones, que concluyeron pasadas las diez de la noche del lunes. Según ha explicado, el acuerdo permite garantizar que la PAC continúe siendo una política común europea y evitar su renacionalización, una de las principales preocupaciones expresadas por España desde que la Comisión Europea presentó su propuesta inicial en julio de 2025.
"Hemos conseguido mantener la PAC como política europea", ha destacado Planas, quien ha asegurado que se ha logrado transformar una propuesta que inicialmente aparecía "desdibujada" en un reglamento "sólido, europeo".
El ministro ha subrayado que el texto recoge las principales reivindicaciones defendidas por España y consensuadas con las comunidades autónomas, las organizaciones profesionales agrarias Asaja, COAG, UPA y Unión de Uniones, y Cooperativas Agro-alimentarias.
Se mantienen las ayudas a las rentas agrarias y los ecorregímenes
Uno de los aspectos más relevantes del acuerdo es el mantenimiento de un reglamento propio para la PAC, que permitirá conservar instrumentos específicos de apoyo a agricultores y ganaderos.
La futura política agraria seguirá centrada en el sostenimiento de las rentas de las explotaciones, con el objetivo de contribuir a su rentabilidad y viabilidad económica.
También se mantendrá la arquitectura ambiental de la PAC, incluidos los actuales ecorregímenes, aunque pasarán a tener nuevas denominaciones. Estos mecanismos, introducidos en el periodo 2023-2027, han alcanzado una importante implantación en España, donde se aplican en más de 19 millones de hectáreas.
El acuerdo contempla igualmente la continuidad de las ayudas asociadas destinadas a sectores agrícolas y ganaderos que presentan mayores dificultades competitivas. Estas subvenciones buscan reforzar la rentabilidad de determinadas producciones y contribuir al mantenimiento de la actividad.
Asimismo, seguirán existiendo intervenciones sectoriales específicas para el sector hortofrutícola, el vitivinícola y el apícola.
Más apoyo a los jóvenes agricultores y a la modernización de explotaciones
El relevo generacional será otra de las prioridades de la nueva PAC. El acuerdo contempla el desarrollo de estrategias para favorecer la incorporación de jóvenes al sector agrario, con ayudas para las nuevas incorporaciones, dotaciones iniciales y mecanismos de apoyo a las sustituciones.
En España, estas medidas se reforzarán mediante una estrategia específica de relevo generacional.
La futura PAC también mantendrá el respaldo a las inversiones productivas y de adaptación ambiental. Entre ellas figuran las destinadas a la creación y modernización de explotaciones, la mejora de los regadíos y el fortalecimiento de la producción y comercialización agroalimentaria.
Las entidades dedicadas a la transformación y comercialización de productos agroalimentarios también podrán beneficiarse de estos instrumentos de apoyo.
Otro de los objetivos será reforzar la capacidad de respuesta de agricultores y ganaderos ante situaciones adversas mediante herramientas de gestión de riesgos y crisis.
Apoyo al desarrollo rural y cambios para las cooperativas
El acuerdo alcanzado por los ministros europeos también contempla medidas para apoyar a las explotaciones situadas en zonas rurales, territorios con limitaciones naturales y áreas que presentan desventajas específicas.
Se mantendrán iniciativas como LEADER, destinadas a impulsar el desarrollo rural, así como los instrumentos relacionados con la innovación y la transferencia de conocimientos, entre ellos el Sistema de Conocimiento e Innovación en Agricultura (AKIS) y la Asociación Europea para la Innovación en materia de productividad y sostenibilidad agrícolas (EIP-Agri).
En el ámbito cooperativo, las negociaciones han permitido establecer un tratamiento específico para los socios de las cooperativas respecto a los límites máximos de las ayudas y la degresividad, es decir, la reducción progresiva de los pagos cuando se superan determinadas cuantías.
El texto también establece las bases para facilitar una transición gradual entre las ayudas de la PAC actual y las que entren en vigor a partir de 2028, con el fin de evitar cambios bruscos para las explotaciones agrarias.
El presupuesto de la nueva PAC sigue sin resolverse
Pese al acuerdo alcanzado, el futuro de la PAC todavía presenta una importante incógnita: su financiación.
El pacto es parcial y deberá negociarse con el Parlamento Europeo a partir de enero de 2027, mediante el procedimiento de codecisión. Además, la dotación económica dependerá del acuerdo sobre el Marco Financiero Plurianual 2028-2034 que deberán cerrar los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea.
Planas ha recordado que España planteó desde el inicio de las negociaciones tres objetivos fundamentales: mantener una PAC fuerte y con presupuesto suficiente, garantizar su carácter plenamente europeo con flexibilidad para su aplicación nacional y evitar una renacionalización de esta política.
Según el ministro, el acuerdo alcanzado permite cumplir los dos últimos objetivos, mientras que el primero, relativo a la financiación, continúa pendiente.
Por tanto, aunque los 27 Estados miembros han dado un paso importante para definir las ayudas que recibirán agricultores y ganaderos a partir de 2028, todavía queda por determinar cuánto dinero se destinará a la futura PAC y cómo quedará configurado definitivamente el sistema de apoyos al campo europeo.
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