La Cueva del Cañaveralejo continúa consolidándose como uno de los enclaves arqueológicos más relevantes del patrimonio prehistórico de Adamuz y de la provincia de Córdoba. En su última fase de excavación, el proyecto científico dirigido por el catedrático emérito José Clemente de la Cruz y codirigido por la Dra. Isabel Jabalquinto Expósito, especialista en Prehistoria y Doctora en Patrimonio por la Universidad de Córdoba, ha sacado a la luz importantes evidencias sobre el uso y continuidad del asentamiento a lo largo de milenios.
Gracias al apoyo institucional de la Diputación de Córdoba y del Ayuntamiento de Adamuz, este yacimiento ha podido ser estudiado con rigor científico, permitiendo comprender mejor cómo vivieron las comunidades que ocuparon este espacio desde el Neolítico hasta la Edad del Cobre y la Edad del Bronce.
Una secuencia estratigráfica única en la comarca
La Dra. Jabalquinto Expósito destaca que la cueva conserva una secuencia estratigráfica excepcional. Las excavaciones han documentado superposiciones de estructuras de combustión y una característica muy singular: cada cambio de fase de ocupación está marcado por una capa de incendio generalizado, visible en los perfiles del sondeo arqueológico.
Los investigadores han identificado tres subfases neolíticas, cada una con un uso distinto de la cueva:
1. Primera subfase: hábitat
Los restos apuntan a que la cueva funcionó inicialmente como espacio de vivienda, donde grupos humanos desarrollaban actividades cotidianas vinculadas a la vida doméstica.
2. Segunda subfase: espacio funerario
En una etapa posterior, la cueva pasó a utilizarse como lugar de enterramiento. Se ha documentado una sepultura delimitada por una laja vertical y con el individuo depositado en decúbito supino, un hallazgo de gran valor para la comprensión de los rituales funerarios prehistóricos en la zona.
3. Tercera subfase: hogar y combustión
La fase neolítica más antigua presenta hogares independientes y otra capa de incendio que marca el inicio de una etapa aún más remota.
Un territorio conectado: el entorno cañaveralejo
El equipo investigador subraya que el yacimiento no puede entenderse de forma aislada. En el entorno inmediato, denominado territorio cañaveralejo, se han identificado varios asentamientos relacionados con cada fase de ocupación de la cueva. Esto indica que el enclave formaba parte de un sistema territorial amplio y estructurado, utilizado de manera continua durante generaciones.
Recuperación de semillas y carbones para reconstruir modos de vida
Las labores de excavación han permitido recuperar carbones, semillas y restos materiales que serán analizados para conocer el clima, la flora y los modos de subsistencia de las comunidades prehistóricas que habitaron la zona. Estos estudios complementarios son clave para reconstruir la vida cotidiana y las prácticas culturales del pasado.
Un patrimonio vivo para Adamuz
El proyecto del Cañaveralejo no solo aporta conocimiento científico, sino que contribuye a revalorizar el patrimonio arqueológico de Adamuz, reforzando su identidad cultural y su potencial como recurso educativo y turístico.
La difusión de estos avances, impulsada por instituciones y especialistas, permite que la ciudadanía se acerque a su historia y contribuya a la conservación de un legado único.