La Cruz de Castiilejo se trata de un elemento vertical de carácter conmemorativo, que puede definirse como una especie de monolito o pedestal compuesto por dos cuerpos bien diferenciados.
En la parte inferior se observa una base de piedra molinaza, con un aspecto erosionado por el paso del tiempo y la exposición a la intemperie. Esta base presenta un volumen compacto y macizo, asentado directamente sobre el terreno.
Sobre ella se dispone un segundo cuerpo realizado en ladrillo macizo que actúa como prolongación o alzado del conjunto, generando una estructura en dos tramos claramente visibles: piedra en la base y ladrillo en la parte superior.
Coronando el conjunto se alza una cruz de hierro, de líneas sencillas, con remates ligeramente apuntados y un pequeño elemento decorativo curvilíneo en la zona inferior. Esta cruz refuerza el carácter simbólico del conjunto.
En cuanto a su estado de conservación, da la impresión de que ha sido objeto de una intervención reciente, al menos en parte. La cruz presenta un aspecto más limpio y uniforme, si lo comparamos con las imágenes de 2020 ,lo que podría indicar que ha sido restaurada o incluso sustituida por una nueva, aunque no puede afirmarse con total certeza. Del mismo modo, la piedra parece haber sido parcialmente limpiada, mostrando mayor contraste respecto a su estado anterior si se compara con fotografías más antiguas.

En conjunto, estamos ante un hito sencillo pero cargado de significado, donde se combinan materiales tradicionales (piedra y ladrillo) con un remate metálico que le aporta visibilidad y simbolismo.
...En el término municipal de Villa del Río, junto a la ribera del río Guadalquivir, se encuentra un lugar cargado de historia y misterio: la Cruz de Castillejo. No es solo un paraje natural, sino también un enclave de interés histórico.
Un asentamiento con raíces íberas y romanas
En la zona de la Cruz de Castillejo está o estaba localizado un asentamiento íbero, donde se hallaron restos de cerámica. Estos indicios apuntan a la presencia humana en este entorno desde hace más de dos mil años, aportando valor histórico al enclave sin perder su carácter natural y rural.
Una Cruz en el camino
La Cruz de Castillejo puede definirse como una cruz de camino.
Es una obra funeraria erigida en memoria de una persona fallecida, pero sin que sus restos se encuentren enterrados en ese lugar. Su función es conmemorativa, simbólica, un recuerdo permanente en el espacio donde ocurrió un hecho significativo. La cruz de camino es una tradición muy extendida en el mundo rural: se trata de cruces que se colocan en caminos, cruces de veredas o junto a riberas para recordar muertes trágicas, repentinas o violentas ocurridas en ese mismo punto. Son señales de memoria popular, de respeto y, en muchos casos, de advertencia o recogimiento.
Un camino hacia la memoria
La Cruz de Castillejo se encuentra en la carretera de la Vega. Una vez se llega a la empresa Tespol Espuma, en dirección a la Huerta Cabra, recorremos todo el frontal de la fábrica y hay que continuar junto al muro que discurre hacia el río Guadalquivir; casi al finalizar dicho muro es donde se localiza el enclave.
Allí, entre campos y huertas, (hoy junto el muro de una empresa) se levantó este símbolo en recuerdo de una tragedia que ha pasado de generación en generación.
Según la tradición oral, un joven regresaba al atardecer montado en su yegua blanca tras visitar sus tierras. Algo espantó al animal, que se detuvo bruscamente. El jinete cayó al suelo y murió en el acto. Su padre, conocido como el señor Castillejo, mandó erigir una cruz en el lugar del accidente como homenaje eterno a su hijo.
Artículo publicado en 1994, Revista de Feria, por Francisco Pinilla Castro:
La Cruz de Castillejo (Leyendas de Villa del Río)
"Un día que visitaba las riberas del río Guadalquivir, me alargué hasta las obras de la autovía y, mientras paseaba, recordaba mi niñez y la caza de avejorucos y abubillas por las terronteras; al levantar la vista observé que faltaba un elemento del paisaje: “La Cruz de Castillejo”.
Hice indagaciones y unos amigos me informaron de que lleva derrumbada en el mismo lugar más de quince años, y al preguntar la causa me explican que posiblemente la derribó algún tractor en una maniobra realizando faenas agrícolas, pero lo cierto es que allí continúan los restos.
Conocido esto, una mañana soleada de diciembre decido ir a verla y, efectivamente, la encuentro allí, en el caminillo de la ribera del río Guadalquivir entre los edificios de Oteros y la huerta de Cabra; contemplo dos bloques, uno con dos piedras pegadas, está clavado en la tierra, y otro que había estado unido al anterior de mayor longitud. Es una sola piedra labrada de forma octogonal y que aún conserva los restos metálicos de la cruz.
Durante mi regreso, los pájaros cantan y escarban la tierra labrada, complaciéndome verlos desplazarse batiendo alas, y dejo volar mi imaginación queriendo adecentar este lugar que servía de orientación y guía a los que la contemplaban, al mismo tiempo que me gustaría conocer la verdadera historia que motivara el erigir este monumento.
Lo que se conoce de la Cruz de Castillejo es la leyenda, que ha ido pasando de forma oral de unos a otros, y que cuenta que cierto día, al atardecer, regresaba un joven sobre una yegua blanca de visitar sus campos y sembrados, cuando algo debió espantar al animal que paró en seco y el jinete, que no pudo sostenerse en la brusca parada, cayó al suelo con tan mala fortuna que se desnucó y quedó muerto en el acto. El padre del joven, Sr. Castillejo, encargó la fabricación de esta cruz y la mandó colocar en el lugar del accidente, sin que en el transcurso de los tiempos nadie haya osado moverla".
Años más tarde, la cruz aparece ya completamente erguida y en su ubicación. Este hecho se conoce gracias a una fotografía publicada en un libro de Francisco Pinilla Castro y Catalina Sánchez García en el año 2020, donde puede verse nuevamente la Cruz de Castillejo en pie. Sin embargo, se desconoce quién pudo volver a colocarla o dignificarla, ya que si en el año 1994 (y desde hacía al menos 15 años) la cruz estaba en el suelo y, años más tarde, aparece erguida otra vez, no ha quedado constancia clara de quién llevó a cabo esa actuación.
Un símbolo del paisaje
La Cruz de Castillejo no solo es un elemento material; era también un punto de referencia para caminantes, agricultores y vecinos. Formaba parte del paisaje emocional de Villa del Río, una guía entre caminos y recuerdos.
Recuperar el lugar, recuperar la historia
Hoy, este enclave sigue esperando. Esperando ser señalizado, explicado y puesto en valor. Porque no se trata de un gran monumento, sino de un lugar de memoria.
Señalizar la Cruz de Castillejo es reconocer su historia, conservar su recuerdo y devolverle su lugar en el paisaje y en la memoria colectiva de Villa del Río.

Las recreaciones están realizadas con inteligencia artificial y, lógicamente, en caso de llevarse a cabo, deberían ser revisadas.
PD: No estaría mal señalizar el lugar y ofrecer información mediante paneles. Creo que este enclave lo merece, aunque el monumento popular en sí sea modesto.
Algunos fragmentos de lo que recojo en este texto han sido elaborados a partir de artículos y algunos libros de Francisco Pinilla Castro y de Catalina Sánchez García. Al mismo tiempo, gracias a Juan Carlos Sánchez por las fotografías ( numerosas y de actualidad) aportadas.