El aroma a patata recién hecha y aceite caliente marcó el ambiente desde el primer momento en la Aldea de San Antonio, donde la noche se convirtió en una celebración sencilla, cercana y profundamente vecinal. Con motivo de la onomástica de San Antonio, la aldea vivió el estreno de una iniciativa que nace con vocación de continuidad: el primer Concurso de Tortilla de Patatas.
Más que una competición gastronómica, la cita fue una excusa perfecta para algo más difícil de medir pero fácil de reconocer: el encuentro entre vecinos. Organizado por la Asociación de Vecinos de la Aldea de San Antonio (AVALSA) con la colaboración del Ayuntamiento de El Carpio, el evento reunió a decenas de personas en torno a un plato tan cotidiano como simbólico.
En total, 15 tortillas fueron llegando a la mesa del jurado, cada una con su propio carácter, su punto de cuajado y su receta particular. Algunas más jugosas, otras más compactas, con cebolla o sin ella, pero todas con algo en común: detrás había una mano vecina dispuesta a participar y compartir.
Mientras el jurado degustaba las propuestas, el público fue ocupando el espacio como ocurre en las fiestas de pueblo de toda la vida: conversación, risas, comentarios sobre cuál “se parece más a la de casa” y esa competencia amable que no busca perder, sino celebrar.
El momento más esperado llegó con el fallo del jurado, que reconoció como ganadores a Juan Gil y Jesús Antón, autores de las tortillas más valoradas de esta primera edición. Un reconocimiento celebrado entre aplausos y buen humor, en una noche donde el premio parecía casi lo de menos.
Porque lo importante, como coincidían muchos asistentes, no era tanto el resultado como la posibilidad de recuperar espacios de convivencia en la aldea. Compartir mesa, tiempo y conversación en torno a una tradición tan arraigada como la tortilla de patatas terminó convirtiéndose en el verdadero hilo conductor de la jornada.
Desde el Ayuntamiento de El Carpio se ha valorado positivamente la iniciativa, destacando el papel de este tipo de actividades impulsadas desde el tejido asociativo local. En este sentido, se subraya que propuestas como la de AVALSA ayudan a reforzar el sentido de pertenencia, el arraigo y el orgullo de comunidad.
La organización, por su parte, ya piensa en futuras ediciones. Si algo dejó claro esta primera experiencia es que, en la Aldea de San Antonio, una tortilla puede ser mucho más que un plato: puede ser una forma de encontrarse.