La cosecha de almendra crecerá un 30% en Córdoba, pero el sector alerta del arranque masivo de árboles

Asaja Córdoba estima una producción de 11.000 toneladas, aunque advierte de que la superficie cultivada ha caído más de 2.500 hectáreas por el gusano cabezudo y la falta de fitosanitarios eficaces

09 de junio de 2026 a las 10:26h
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Almendros cortados en una finca cordobesa. Foto: ASAJA Córdoba
Almendros cortados en una finca cordobesa. Foto: ASAJA Córdoba

La provincia de Córdoba afronta una campaña de almendra con perspectivas positivas en cuanto a producción, pero marcada por una creciente preocupación entre los agricultores por la pérdida de superficie cultivada. Así lo ha trasladado el presidente de Asaja Córdoba, Fernando Adell, quien estima que la cosecha de este año alcanzará las 11.000 toneladas de almendra grano, un 30% más que en la campaña anterior.

Adell ha señalado que se trata todavía de una previsión sujeta a la evolución de los próximos meses, aunque las condiciones actuales permiten confiar en que se alcance esa cifra si no se producen incidencias destacadas.

A nivel nacional, la producción se situaría en torno a las 135.250 toneladas, lo que supone un incremento del 6,58% respecto al año pasado y casi un 33% por encima de la media de los últimos cinco años.

Las lluvias impulsan la producción

El aumento de la cosecha responde principalmente a dos factores. Por un lado, las abundantes precipitaciones registradas durante el otoño, el invierno y el inicio de la primavera han permitido recuperar las reservas de agua en suelos y embalses tras varios años de sequía. Por otro, el presidente de Asaja recuerda el efecto de la vecería, ya que las campañas anteriores fueron especialmente flojas.

Las lluvias han garantizado además buenas dotaciones para el riego durante la fase final del cultivo, mejorando las expectativas productivas en las principales zonas almendreras de la provincia.

No obstante, Adell advierte de que la elevada humedad de esta campaña también ha favorecido la aparición de enfermedades fúngicas, por lo que será necesario extremar la vigilancia fitosanitaria hasta la recolección.

El dirigente agrario subraya además que los costes de producción se han incrementado por varios factores: un mayor número de tratamientos fungicidas, daños en infraestructuras agrícolas causados por las borrascas y el encarecimiento de fertilizantes derivado de los conflictos bélicos internacionales.

Almendros arrancados por el gusano cabezudo

La principal preocupación del sector, sin embargo, está en la pérdida continuada de superficie de almendro. Según datos citados por Asaja a partir de fuentes de la administración autonómica, en Córdoba se han perdido más de 2.500 hectáreas en solo dos años.

La causa principal es la expansión del gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis), una plaga que provoca la muerte de los árboles y que, según Adell, se ha agravado desde la retirada del mercado de materias activas eficaces y la reducción del número de aplicaciones autorizadas.

Gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis) que afecta al almendro
Gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis) que afecta al almendro -

“Asaja Córdoba ha tenido conocimiento esta misma semana del arranque de dos plantaciones de almendro de sus asociados”, ha explicado el presidente de la organización agraria, quien considera que la situación “está acabando silenciosamente con las plantaciones de almendros en Córdoba”.

La propia Junta de Andalucía reconoce en su web que el gusano cabezudo se ha convertido en una de las principales amenazas para el cultivo del almendro en Andalucía, agravada por la sequía, las restricciones de agua y la reducción de materias activas autorizadas para su control.

Ante este escenario, Asaja Córdoba solicitará a la Consejería de Agricultura la autorización excepcional de productos fitosanitarios para combatir la plaga y reclamará ayudas específicas para los agricultores que han tenido que arrancar plantaciones, similares a las concedidas el pasado año por problemas de mildiu en la viña y algodoncillo en el olivar.

Adell insiste en que, si no se adoptan medidas, “se está poniendo en peligro la continuidad y supervivencia de muchas explotaciones agrarias”.

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