La 40 edición de la Cata del Vino Montilla-Moriles volverá a situar a Córdoba como epicentro del sector vitivinícola provincial, en una cita que este año tendrá un marcado carácter simbólico para el Alto Guadalquivir con un homenaje al municipio de Adamuz.
Durante la presentación oficial, el presidente de la Diputación de Córdoba, Salvador Fuentes, destacó el papel de bodegueros y viticultores, subrayando el esfuerzo del sector para mantener viva una tradición que forma parte del patrimonio de la provincia.
La cita, que se celebrará en la Avenida del Alcázar, se consolida como antesala del Mayo Cordobés y contará con la participación de diez bodegas amparadas por la Denominación de Origen Protegida Montilla-Moriles. Como novedad, en esta edición no será necesario adquirir entrada para acceder al recinto.
Uno de los elementos más destacados de esta edición será el reconocimiento a Adamuz, ya que la Torre del Reloj del municipio aparecerá en los catavinos oficiales como homenaje a su solidaridad tras el accidente ferroviario del 18 de enero.
Durante el acto, también se puso sobre la mesa la situación del sector, marcada por una campaña complicada en la que la producción ha sufrido caídas de hasta el 50% debido a las condiciones meteorológicas adversas y problemas como el mildiu.
El evento contará con una carpa de 3.500 metros cuadrados y una programación que incluirá catas dirigidas, talleres y una exposición fotográfica, con una previsión de unos 50.000 visitantes.
Con todo ello, la organización y la Diputación insisten en que la Cata se consolida como uno de los grandes eventos del Mayo Cordobés y un escaparate clave para apoyar al sector vitivinícola provincial.