ASAJA Córdoba alerta de una cosecha de cereal por debajo de las expectativas pese a las abundantes lluvias

La organización agraria advierte de que las enfermedades, las malas hierbas y las dificultades para trabajar en el campo han reducido los rendimientos de una campaña que se preveía mejor

08 de junio de 2026 a las 08:25h
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Cosechadora de trigo durante su labor.
Cosechadora de trigo durante su labor.

La campaña de recolección de cereales ya ha comenzado en la provincia de Córdoba, pero los resultados están lejos de las expectativas generadas tras un año marcado por precipitaciones muy superiores a la media. Así lo ha denunciado ASAJA Córdoba, que alerta de rendimientos medios-bajos y de una rentabilidad cada vez más comprometida para los agricultores.

El presidente de la organización agraria, Fernando Adell, ha explicado que las abundantes lluvias registradas durante el invierno y la primavera han provocado una situación muy desigual entre explotaciones, con parcelas que presentan resultados aceptables y otras que apenas alcanzan producciones similares a las de campañas anteriores.

Según ASAJA, el exceso de humedad impidió en muchos momentos acceder a las fincas para realizar tratamientos fitosanitarios y abonados en las fechas adecuadas, lo que favoreció una elevada incidencia de enfermedades fúngicas y malas hierbas. En numerosos casos fue necesario repetir tratamientos, especialmente fungicidas, aumentando los costes de producción.

Trigo blando, el cultivo que mejor responde

La organización destaca que los trigos blandos están mostrando un mejor comportamiento que los trigos duros y las cebadas, aunque las producciones siguen siendo inferiores a las esperadas. Además, vuelve a preocupar la presencia del mosquito del trigo (Mayetiola destructor), una plaga que lleva varios años afectando a los cerealistas cordobeses.

Las previsiones apuntan a rendimientos medios cercanos a los 3.500 kilos por hectárea en trigo blando, mientras que los trigos duros apenas alcanzarán los 2.800 kilos por hectárea.

En cuanto a las leguminosas, la situación también es desigual. Las lluvias dificultaron las siembras y redujeron la superficie cultivada, provocando problemas de nascencia y pérdidas de producción especialmente en habas y guisantes. Por el contrario, los garbanzos de primavera presentan una evolución más favorable.

Precios estancados y costes al alza

ASAJA Córdoba insiste en que el principal problema del sector sigue siendo la rentabilidad. La organización recuerda que, mientras los costes de semillas, fertilizantes, combustible, maquinaria o mano de obra han aumentado de forma constante, los precios percibidos por los agricultores no han seguido la misma evolución.

Como ejemplo, señala que el trigo blando cotizaba en 1990 a 153,86 euros por tonelada. Aplicando la inflación acumulada desde entonces, ese precio equivaldría hoy a unos 392 euros por tonelada, una cifra muy superior a las cotizaciones actuales.

Por ello, ASAJA reclama medidas que garanticen precios justos para los productores y pide a las administraciones una mayor flexibilidad para que los agricultores puedan realizar las labores de suelo necesarias para combatir plagas y enfermedades.

Fernando Adell ha subrayado la importancia de permitir que las explotaciones puedan labrar en el momento adecuado para sanear los terrenos y reducir la presión de unas plagas que, según advierte, son cada vez más agresivas y difíciles de controlar.

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