El mercado responde, pero el calor inquieta a los olivareros del Alto Guadalquivir

Las ventas de aceite mantienen un buen ritmo y reducen las existencias, aunque las altas temperaturas ya empiezan a pasar factura al olivar de secano y obligan a mirar con cautela a la próxima cosecha

14 de julio de 2026 a las 13:43h
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Finca de olivar en el término municipal de Lopera. Foto: Antonio Marín
Finca de olivar en el término municipal de Lopera. Foto: Antonio Marín

El mercado del aceite de oliva sigue ofreciendo buenas noticias para el sector. La campaña 2025/26 mantiene un fuerte ritmo de comercialización, lo que está permitiendo reducir las existencias de forma constante y afrontar el enlace con la próxima cosecha con unos niveles muy ajustados. Sin embargo, en el campo la situación se observa con mayor preocupación, ya que el intenso calor de las últimas semanas comienza a afectar al olivar de secano, una realidad que también preocupa a los agricultores del Alto Guadalquivir.

Según los datos del Ministerio de Agricultura, durante el mes de junio salieron al mercado 120.720 toneladas de aceite de oliva, elevando el volumen comercializado en los nueve primeros meses de campaña hasta 1.107.410 toneladas. La producción nacional acumulada alcanza las 1.298.502 toneladas, unas cifras que, según destaca ASAJA Córdoba, reflejan el buen comportamiento de la demanda.

Ese dinamismo también se deja notar en las existencias. A 30 de junio quedaban almacenadas 683.345 toneladas, casi 95.000 menos que el mes anterior. De ese total, 419.283 toneladas permanecen en las almazaras, mientras que las envasadoras almacenan 258.240 toneladas y el Patrimonio Comunal Olivarero otras 5.824 toneladas.

Desde ASAJA Córdoba consideran que, si el mercado mantiene el actual ritmo de ventas, España podría llegar al inicio de la nueva campaña, a finales de octubre, con unas existencias cercanas a las 50.000 toneladas, una cifra muy ajustada que demuestra el equilibrio entre la oferta y la demanda.

Pero mientras el mercado mantiene el pulso, la preocupación se traslada al campo. El olivo se encuentra en una fase clave para el desarrollo del fruto y las elevadas temperaturas registradas durante las últimas semanas están provocando estrés hídrico en numerosas explotaciones de secano, especialmente en zonas de campiña, una situación que también siguen con atención los productores del Alto Guadalquivir.

Aunque la floración ha sido buena, ASAJA recuerda que aún es pronto para hacer previsiones sobre la próxima cosecha. El cultivo apenas ha completado un tercio de su ciclo anual y serán las temperaturas y las lluvias de los próximos meses las que determinen finalmente el potencial productivo del olivar.

La preocupación no es infundada. Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), el pasado 9 de mayo fue el día más caluroso para esa fecha desde 1961, mientras que junio se ha convertido en el mes más cálido desde que existen registros, un escenario que mantiene en alerta a todo el sector.

En una comarca donde el olivar es uno de los principales motores económicos, los agricultores del Alto Guadalquivir afrontan el verano con optimismo por la buena marcha del mercado, pero también con prudencia, conscientes de que las próximas semanas serán decisivas para conocer cómo responderán los árboles y cuál será finalmente el volumen de la cosecha 2026/2027.

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Pablo Herrera
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Periodista

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