Los embalses del Alto Guadalquivir cierran el verano con una situación hídrica muy favorable, después de varios meses en los que el consumo y la ausencia de precipitaciones han reducido progresivamente las reservas. Los cuatro pantanos de referencia de la comarca —Yeguas, Arenoso, Guadalmellato y Martín Gonzalo— mantienen actualmente cerca de 428 hectómetros cúbicos de agua, alrededor del 76% de su capacidad conjunta, y afrontan el inicio del otoño con unos niveles claramente superiores a los registrados en los últimos años.
Los datos del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir sitúan a Yeguas en el 77,6% de su capacidad, Martín Gonzalo en el 67,7%, Arenoso en el 69,7% y Guadalmellato en el 82,8%. En volumen, los cuatro almacenan conjuntamente unos 427,9 hm³.
La fotografía actual resulta especialmente significativa al compararla con la de los dos últimos años. En torno a estas mismas fechas de 2025, Yeguas se encontraba aproximadamente en el 63%, Martín Gonzalo rondaba el 80%, Arenoso apenas alcanzaba el 36% y Guadalmellato se situaba en torno al 72%. Un año antes, en 2024, los porcentajes eran todavía más bajos en buena parte de estos embalses, con Yeguas alrededor del 49%, Arenoso en torno al 23%, Martín Gonzalo cerca del 60% y Guadalmellato alrededor del 77%.
Un escenario que no se veía desde 2013
La referencia histórica permite dimensionar mejor la situación actual. Desde el inicio de septiembre de 2013 no se encontraba una fotografía tan favorable en estas fechas, aunque aquel año los cuatro embalses presentaban todavía mayores reservas.
El 1 de septiembre de 2013, Yeguas y Guadalmellato se encontraban entre el 80% y el 85% de su capacidad, mientras Martín Gonzalo alcanzaba el 85,28% y Arenoso llegaba hasta el 92,82%. Los datos fueron recogidos entonces a partir del SAIH de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.
La comparación sitúa, por tanto, los niveles actuales como los más elevados para estas fechas desde aquel episodio de 2013, después de varios años en los que la disponibilidad de agua en los embalses cordobeses estuvo condicionada por la sequía.
Entre los cuatro pantanos destaca especialmente Guadalmellato, que continúa por encima del 80% y conserva algo más de 120 hm³. Yeguas, por su parte, mantiene 177,5 hm³ y se acerca al 78% de llenado. Arenoso dispone de unos 116,4 hm³, mientras que Martín Gonzalo almacena cerca de 13,9 hm³.
En el caso del Martin Gonzalo, en Montoro, ha que seguir teniendo en cuenta que el voilumen de agua almacenada está condiconado por el problema de fisuras y pérdidas de agua que sufre la infraestuctura y sobre el que se continúa trabajando en búsqueda de una solución. En los últimos días, se ha sabido además que el embalse, se convertirá en laboratorio de la UCO para anticipar la calidad del agua del Alto Guadalquivir.
Un otoño que comienza con margen
La situación de partida permite afrontar el comienzo del nuevo periodo de lluvias con un volumen de agua acumulada muy superior al de los últimos años. El Guadalquivir en su conjunto se encontraba al 71% de su capacidad a mediados de septiembre, según los datos publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica, mientras Córdoba presentaba entonces un porcentaje de reservas superior al conjunto de la cuenca.
Las aportaciones recibidas durante la primera parte de 2026 han permitido llegar al final del verano con unas reservas que ofrecen un margen de varios años para el abastecimiento, siempre condicionado a la evolución de las precipitaciones, los desembalses, las necesidades agrícolas y el consumo durante los próximos meses.
Con los niveles actuales, y tomando como referencia el consumo de los últimos ejercicios, las reservas acumuladas podrían proporcionar cobertura para alrededor de dos años y medio si se mantuvieran unas condiciones de demanda similares. A ello se suma que el periodo de lluvias acaba de comenzar, por lo que todavía queda por delante buena parte de la temporada de aportaciones de otoño e invierno, que puede volver a incrementar las reservas.
La situación supone así un cambio notable respecto al escenario de los años anteriores. El Alto Guadalquivir encara el otoño con los embalses todavía claramente por encima de la situación de 2024 y 2025 y con una reserva acumulada que permite comenzar el nuevo ciclo hidrológico con un margen de tranquilidad que no se alcanzaba desde hace más de una década.
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