Aún con la emoción reflejada en la voz, María Dolores Gaitán confiesa que sigue asimilando todo lo vivido en el Teatro Real de Madrid. La pianista de Villa del Río fue la gran protagonista del concierto institucional celebrado con motivo del 250 aniversario de la amistad e historia compartida entre España y Estados Unidos, una cita presidida por S.M. la Reina Doña Sofía y acompañada por la Unidad de Música de la Guardia Real, que reunió a destacadas personalidades del ámbito cultural, militar e institucional. Horas después de una cita para el recuerdo, la prestigiosa intérprete villarrense repasa las sensaciones que le dejó una actuación llamada a ocupar un lugar muy especial en su trayectoria profesional.
Han pasado apenas unas horas desde el concierto. ¿Cómo te has despertado hoy después de la dimensión que tuvo todo lo que ocurrió ayer? ¿Lo has asimilado todo?
Ahora mismo estoy sobreestimulada de emociones, asumiendo un poquito todo lo que pasó ayer, que la verdad fue maravilloso y muy importante también por la trascendencia que tiene en mi carrera profesional. Siempre tocar en un teatro como el Teatro Real, para cualquier músico, es ya un icono; es algo muy importante. Y luego, hacerlo en presencia de la Reina Sofía y con los elogios que tuvo también para mi interpretación, lo contenta que quedó y la forma de expresarse cuando salió al escenario... Se saltó el protocolo, me abrazó y me dio dos besos.
¿En qué pensaste al salir al escenario y sentarte al piano?
En disfrutar mucho y en ser como soy yo tocando. Muchas veces los nervios o la presión en situaciones como esta pueden bloquearte o hacer que no seas tan expresiva. Entonces lo que quería era disfrutar. Y luego también había mucha complicidad con la Unidad de Música de la Guardia Real. Siempre es más complicado tocar con alguien y nosotros tuvimos solo un ensayo y ya directamente el concierto.
Un concierto así no se improvisa... ¿Han sido muy duras las semanas previas?
Por un lado está la preparación personal, que es la parte mía, la pianística, en la que he estado trabajando día y noche, como quien dice, tocando para estar al máximo nivel. Y luego llega la parte en la que tienes que ponerte en diálogo con los otros, porque al final es música en conjunto. Entonces lo complicado es ponerlo todo en común y que salga perfecto, pero encontré que había mucha complicidad con todos los músicos de la banda y que estaban todos muy involucrados, que muchas veces no es fácil. En este caso fue muy fácil tocar con todos ellos porque tocaron muy bien, me sentí muy arropada y muy cómoda, y el resultado fue muy explosivo.
Con una interpretación tan exigente... ¿Se disfruta mientras se interpreta o la concentración es tan grande que el disfrute llega después?
Desde la primera nota. Además, empieza el concierto con una obra que es difícil para los pianistas porque comienza con una escala complicadísima. Es decir, que no te da tiempo a sentarte y entrar; es sálvese quien pueda. Entonces siempre vas con esa tensión de no fallar porque son movimientos virtuosos muy complejos. Pero la verdad es que llegué muy concentrada y pude disfrutar muchísimo durante todo el concierto.

Tuviste ocasión de saludar a la Reina como has dicho. ¿Cómo fue ese momento?
Fue muy emotivo porque sabes que siempre hay un protocolo, que simplemente tienes que saludar y dar la mano. Entonces ella misma se lo saltó, vino a darme un abrazo y, que la Reina esté emocionada con la música que yo hago y con mi forma de interpretar, siempre es un halago y un momento muy emotivo.
En relación con la repercusión que ha tenido todo... ¿Has sentido en estas últimas horas que este concierto marca un antes y un después en tu carrera?
Hombre, todavía es pronto porque pasó ayer, pero siempre esperas que sí. La exposición mediática que había era muy grande. Había personalidades muy importantes de todos los ámbitos e institucionales. De hecho, estaba, por ejemplo, la delegada de la Junta de Andalucía y, como andaluza, se emocionó de que otra andaluza estuviese representando a España en una efeméride tan importante como el 250 aniversario.
Pero luego también había gente de distintos ámbitos, como Gregorio Marañón, Pilar Lladó, que es la presidenta del Queen Sofía Spanish Institute, o la propia Casa Real, con todo el despliegue evidente que tiene. Todo eso es muy difícil que se concentre en otro tipo de concierto. Entonces espero que ahora todo eso empiece a fructificar para que los siguientes pasos sean aún más importantes que los anteriores.
En Villa del Río se ha seguido esta actuación con muchísimo orgullo. ¿Qué significa para ti representar a tu pueblo en un escenario como el Teatro Real?
Es un orgullo increíble. Sobre todo sentí el respaldo de mi gente y que está conmigo, y al final eso es lo que queda. El sacrificio de un artista no es nada sin su público y sin sus raíces. Siempre me siento muy arropada por Villa del Río y me emociona cada vez que veo un comentario de alguien en las redes sociales. Todo eso alimenta las ganas de seguir avanzando en lo que una está haciendo.

¿Y ahora qué? ¿Qué proyectos vienen? ¿Qué retos?
Pues por ahora seguir la misma línea, siempre impulsando un poquito más mi carrera musical. Ahora sí que es verdad que tengo un proyecto muy ilusionante, que es grabar un nuevo disco y seguir impulsando la música de Al-Ándalus, que está teniendo mucha acogida. La idea es seguir trabajando con mi equipo de producción en esa línea.
¿Crees que actuaciones como la de ayer sirven para que muchos niños y niñas de Villa del Río vean que desde un pueblo también se puede llegar a los grandes escenarios?
Yo creo que es importante tener referentes inspiradores en cualquier ámbito o disciplina. Desde mis raíces, cuando iba a casa de una amiga de mi pueblo a estudiar, Ana Pérez, una paisana de Villa del Río que me dejaba su piano, hasta llegar a este momento... todo es posible.
Me llena mucho de orgullo poder ser un referente para las jóvenes promesas del piano y decirles que, con mucha ilusión, esfuerzo y pasión, se puede llegar a lo que uno quiera y a aquello con lo que siempre ha soñado.