Iryo descarta que su tren tuviera fallos antes del accidente de Adamuz y niega que su peso influyera en el descarrilamiento

El CEO de la compañía asegura en el Senado que el convoy había sido revisado tres días antes del siniestro y que no recibió de Adif ninguna advertencia sobre un riesgo de seguridad

07 de octubre de 2026 a las 09:35h
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El día de después del accidente de tren de Adamuz. Foto: Guardia Civil
El día de después del accidente de tren de Adamuz. Foto: Guardia Civil

El tren de Iryo que descarriló en Adamuz el pasado 18 de enero había pasado una revisión apenas tres días antes del accidente. Según ha explicado el consejero delegado de la compañía, Fabrizio Favara, aquella inspección no detectó ninguna anomalía y las comprobaciones realizadas posteriormente tampoco han encontrado elementos que permitan atribuir responsabilidad al convoy en el siniestro.

Favara ha defendido esta posición durante su comparecencia ante la comisión de investigación del Senado sobre los accidentes ferroviarios de Adamuz y Gelida y sobre el estado de la red ferroviaria española. La compañía considera que el tren cumplía con las condiciones necesarias y ha desvinculado también su peso de la rotura de la vía que terminó provocando el descarrilamiento.

El responsable de Iryo ha señalado que el tren, fabricado en 2022, fue sometido a una revisión el 15 de enero, tres días antes del accidente. Además, el 31 de diciembre se había realizado una perfilatura de sus ruedas. En ninguno de estos controles, según ha indicado, se detectaron problemas que pudieran anticipar el accidente.

Iryo no vincula el peso del tren con el accidente

Uno de los asuntos planteados durante la comparecencia ha sido el peso del tren siniestrado. Favara ha rechazado que este factor pudiera estar detrás del descarrilamiento y ha argumentado que el peso por eje del convoy de Iryo es inferior al de otros trenes que circulan habitualmente por la red ferroviaria.

La compañía sostiene, por tanto, que no existe ningún indicio que sitúe al propio tren como origen del accidente. El convoy circulaba de Málaga a Madrid cuando descarriló uno de sus coches y terminó invadiendo la vía por la que circulaba un Alvia de Renfe, que posteriormente impactó contra él.

El accidente dejó 47 fallecidos y numerosas personas heridas, y la investigación sobre sus causas continúa abierta.

"No recibimos ninguna comunicación de riesgo"

Favara también ha puesto el foco en la relación entre Iryo y Adif. El CEO ha asegurado que la compañía no recibió ninguna comunicación del gestor de la infraestructura que pudiera anticipar un riesgo de accidente en el tramo de Adamuz.

En este sentido, ha defendido que corresponde a Adif garantizar que la infraestructura ferroviaria se encuentra en condiciones de seguridad. Al mismo tiempo, ha descrito como "bastante normal" la relación entre ambas compañías, aunque ha reconocido que no siempre coinciden en sus valoraciones.

El directivo ha vuelto a referirse a una comunicación remitida por Iryo a Adif en marzo de 2025. Según ha explicado, aquella advertencia estaba relacionada principalmente con la calidad de la infraestructura y sus efectos sobre el servicio, y no con la existencia de un riesgo de seguridad.

Entre las cuestiones comunicadas figuraban los problemas ocasionados por el balasto y los incidentes relacionados con el arrollamiento de animales. Iryo también trasladó incidencias detectadas por sus maquinistas, especialmente en la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona, donde Favara ha definido el sistema de señalización como seguro, aunque antiguo.

Muescas en las ruedas de otros trenes

Durante la comparecencia también se ha abordado un elemento detectado después del accidente: varias muescas en las ruedas de dos trenes de Iryo que habían circulado por el tramo poco antes del convoy siniestrado.

Favara ha explicado que el maquinista del último de esos trenes llegó a percibir un golpe, aunque no lo comunicó a Adif porque no lo relacionó en ese momento con un problema grave en la infraestructura.

Según la explicación ofrecida por la compañía, el tren que posteriormente sufrió el accidente pudo recorrer inicialmente el tramo sin que se produjera el descarrilamiento. Los primeros cinco coches avanzaron por la vía antes de que el sexto terminara saliéndose de ella.

Iryo mantiene que las investigaciones realizadas hasta ahora no han establecido una responsabilidad de su tren en el accidente. La compañía, que está personada en la causa judicial como parte perjudicada, asegura además que las víctimas vinculadas a su convoy ya han recibido las indemnizaciones obligatorias correspondientes.

Favara ha insistido en que el objetivo ahora debe ser determinar qué ocurrió realmente en Adamuz y ha mostrado su confianza en la investigación que permanece abierta.

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Pablo Herrera
Pablo Herrera

Periodista

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