El entorno de Alcurrucén, en Pedro Abad, vuelve a estar relacionado con la antigua Sacili romana a través de una investigación que identifica en este enclave la posible ubicación de Šakilan, su antecesora túrdula. Francisco Jordi Páez presentó este viernes en el Centro Multicultural Rafael Cáceres su estudio 'El nombre Túrdulo transcrito en neopúnico anterior a Sacili Romana', centrado en la historia del asentamiento y en las evidencias arqueológicas y epigráficas vinculadas a él.
Según la investigación expuesta, Šakilan estaría situada en el cortijo de Alcurrucén, en uno de los meandros del Alto Guadalquivir. La presencia de restos prerromanos y de abundantes vestigios romanos en esta zona constituye uno de los elementos utilizados para respaldar esta identificación.
La relación entre Alcurrucén y la antigua Sacili cuenta, además, con una larga tradición historiográfica. Ambrosio de Morales ya planteó en 1575 su localización en las proximidades de Pedro Abad, apoyándose en los hallazgos monetarios y en las referencias de autores grecolatinos. Esta hipótesis fue posteriormente objeto de nuevos estudios a partir de las monedas de Sacili, analizadas por investigadores como Flórez, Heiss, Delgado, Zóbel, Vives, Villaronga y Blanco y Sáez.

Las inscripciones y el origen túrdulo
Uno de los principales asuntos abordados por Páez fueron las inscripciones bilingües en latín y libio-púnico, que permiten estudiar el contacto entre las poblaciones locales y Roma durante el proceso de conquista.
La investigación vincula estas inscripciones con los túrdulos y con una escritura derivada del neopúnico, conocida como libio-púnica. El estudio sitúa a este grupo dentro de un contexto de movimientos de población y relaciones con otros pueblos del sur peninsular, entre ellos los bástulo-púnicos y los turdetanos.
De acuerdo con las conclusiones presentadas durante la conferencia, Šakilan/Sacili habría sido un enclave íbero-romano con presencia militar, en un periodo marcado por la expansión romana y el contacto entre diferentes poblaciones.
Otro de los elementos analizados fue la representación del elefante y su paralelismo con las emisiones de Lascuta, especialmente por el empleo de una leyenda volteada. Páez relaciona estos indicios con una posible presencia militar númida en la zona.
En concreto, la investigación apunta a su relación con el envío de 22 elefantes por el rey Micipsa para auxiliar a las tropas romanas durante las guerras lusitanas, alrededor del año 140 a. C.
La conferencia permitió poner sobre la mesa estas evidencias y la interpretación del investigador sobre uno de los enclaves antiguos vinculados al actual término municipal de Pedro Abad.

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