Las cuentas cada vez cuadran menos en el campo. Ese es el principal mensaje que deja la actualización 2026 del Estudio de Costes del Cultivo del Olivo, elaborado por la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO), que pone cifras a una preocupación que desde hace tiempo comparten muchos agricultores: producir aceite es hoy mucho más caro que hace unos años y, en numerosos casos, ya no resulta rentable.
El informe, cuyos primeros resultados fueron presentados durante la Asamblea Nacional de AEMO celebrada el pasado mes de junio en Adamuz, concluye que los costes medios de producción del olivar han aumentado cerca de un 57% desde 2020. Detrás de este incremento se encuentran factores como la subida de los costes laborales, el encarecimiento de la maquinaria agrícola, la energía y los fertilizantes.
Pero el problema no está únicamente en el aumento de los gastos. El precio que reciben actualmente muchos productores tampoco permite cubrir esos costes. Según recoge el estudio, el precio medio del aceite en origen se sitúa en torno a 3,26 euros por kilogramo, una cifra que deja fuera de rentabilidad a buena parte del olivar tradicional y también a una parte del intensivo.
El estudio vuelve a evidenciar que no todos los olivares compiten en las mismas condiciones. Los sistemas más mecanizados presentan unos costes de producción considerablemente inferiores, mientras que los olivares tradicionales, especialmente aquellos situados en zonas de pendiente donde la mecanización resulta más complicada, continúan soportando los mayores gastos.

De hecho, la diferencia es notable. Producir un kilo de aceite cuesta entre 3,08 euros en un olivar en seto de regadío y 5,31 euros en un olivar tradicional no mecanizable de secano, pasando por otros modelos como el olivar intensivo de secano (3,52 euros) o el tradicional mecanizable de secano (4,67 euros).
Como principal novedad, el estudio incorpora por primera vez el olivar en seto de secano, un sistema de cultivo que ha ido ganando presencia en los últimos años y que permite ofrecer una fotografía más completa de la realidad del sector.
Más allá de los datos económicos, AEMO insiste en que esta situación pone en riesgo la sostenibilidad de miles de explotaciones, especialmente aquellas que mantienen un modelo tradicional con un importante valor ambiental, social y paisajístico.
En una provincia como Córdoba, donde el olivar constituye uno de los principales motores económicos y forma parte de la identidad de muchas comarcas, como la nuestra del Alto Guadalquivir, el informe vuelve a abrir el debate sobre la necesidad de garantizar la viabilidad del cultivo, especialmente en las explotaciones que tienen mayores dificultades para competir por sus características y sistema de producción.
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