Montoro volvió a vestirse de fiesta y mito este 23 de agosto con la esperada suelta de La Diablilla, una de las tradiciones más singulares del calendario festivo andaluz. Este año, sin embargo, el evento se vivió con un brillo especial: la nueva indumentaria del personaje fue protagonista indiscutible de la jornada, sorprendiendo tanto a vecinos como a visitantes por su fuerza estética, su fidelidad al carácter demoníaco de la figura y el impecable trabajo artesanal que hay detrás.
Desde que el reloj marcó las doce del mediodía y La Diablilla descendió desde lo alto de la iglesia de San Bartolomé —ante una plaza totalmente llena— se percibía en el ambiente una emoción distinta. El rediseño del traje, obra del creador local Miguel Marín Lara, no dejó indiferente a nadie: capas largas, tejidos con texturas que jugaban con la luz, una máscara expresiva y feroz y detalles en rojo y negro que evocaban al demonio clásico sin perder el guiño festivo. La criatura se movía entre la multitud con una energía nueva, más teatral, casi coreografiada, captando la atención de los más pequeños… y también de los mayores.
Como marca la tradición, La Diablilla comenzó su recorrido en busca de quienes no portaban la medalla de San Bartolomé, repartiendo sustos, algún que otro tirón de pelo simbólico, pero también risas y muchos caramelos. La participación fue masiva, con un pueblo entregado que demostró una vez más por qué esta celebración es mucho más que una cita en el calendario.
Uno de los momentos más aplaudidos fue la visita de La Diablilla a la residencia de mayores Jesús Nazareno, donde los ancianos la recibieron con mucho entusiasmo demostrando que esta tradición no entiende de edades. Por la tarde, el personaje volvió a aparecer entre pasacalles y música, con un ritmo incansable que mantuvo la atención del pueblo hasta bien entrada la noche.
La jornada cerró con la sensación unánime de haber asistido a una edición histórica, en la que el nuevo traje no solo embelleció la tradición, sino que la proyectó con más fuerza hacia el futuro. El esfuerzo del Ayuntamiento, de la Asociación Amigos de La Diablilla y del equipo artístico ha dado sus frutos: Montoro no solo mantuvo viva su leyenda, sino que la renovó con elegancia y respeto. Ahora, todos esperan con más ganas que nunca el esperado momento en que San Bartolomé capture a la Diablilla y, un año más, el bien venza simbólicamente al mal.
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
La fiesta infantil junto a la suelta de la Diablilla de Montoro
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