El Alto Guadalquivir vivió un espléndido Domingo de Ramos, con cielos despejados y una notable participación en todos los municipios de la comarca. Desde primeras horas de la mañana, la bendición de palmas y la salida de las procesiones marcaron el inicio de una Semana Santa que arrancó con normalidad y con miles de vecinos en la calle en localidades como Montoro, Bujalance, Villa del Río, Pedro Abad, El Carpio, Adamuz, Cañete de las Torres y Villafranca de Córdoba, mientras que en Lopera la jornada tuvo un carácter exclusivamente litúrgico.
En Montoro, la mañana estuvo protagonizada por la Cofradía Sacramental de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén y María Santísima del Amor y Paz. Desde la ermita de Santa Ana partieron los dos pasos, el de la Borriquita y el palio, en un cortejo muy participativo. El acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores María Santísima del Amor y la Paz y de la Asociación Músico Cultural Juan Mohedo Canales, que pusieron los sones a un recorrido que volvió a dejar imágenes de gran belleza en el casco histórico.

En Bujalance, la Cofradía de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén abrió la jornada con el acompañamiento de la Banda de Cornetas y Tambores del Imperio Romano. La anécdota del día se produjo apenas iniciada la procesión, cuando la palmera que formaba parte del paso cayó, obligando a continuar el recorrido sin este elemento tan característico del Domingo de Ramos.

Cañete de las Torres vivió también una mañana intensa con la salida de Nuestro Señor de los Reyes en su entrada triunfal en Jerusalén desde la parroquia de la Asunción. La procesión, que se desarrolló entre las 11:00 y las 14:00, contó con el acompañamiento de la Agrupación Musical Santísimo Cristo de la Columna y Nuestra Señora de las Lágrimas de Baeza, que marcó el ritmo de un cortejo muy seguido por el público.

En Adamuz, la jornada comenzó con la bendición de ramos en la parroquia de San Andrés Apóstol, tras la cual salió en procesión Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén. La Banda Sinfónica Municipal Santa Cecilia acompañó el recorrido, aportando un carácter solemne a una mañana muy participativa.

En El Carpio, la Hermandad de Nuestro Señor Jesucristo en su Entrada Triunfal a Jerusalén realizó su salida a las 12:00 desde la iglesia. El acompañamiento musical de la Banda Caído y Fuensanta de Córdoba puso sonido a una procesión que tuvo momentos destacados en la salida, el saludo a la patrona y el giro en la calle El Santo, antes de su regreso al templo en torno a las 14:30.

Pedro Abad volvió a mostrar su devoción con la Hermandad y Cofradía de Nuestro Señor de los Reyes en su Entrada Triunfal a Jerusalén y María Santísima de la Oliva. Desde la ermita del Santísimo Cristo de los Desamparados partió un único paso a costaleros, con las imágenes del Señor sobre la borriquita, la Virgen, San Juan y los niños hebreos. La Agrupación Musical de Dos Torres fue la encargada del acompañamiento en un recorrido que se extendió de 11:00 a 14:00.

En Villa del Río, la Franciscana Hermandad de Nuestro Padre Jesús de los Reyes en su Entrada Triunfal en Jerusalén y Nuestra Madre y Señora de la Paz y Esperanza realizó su estación de penitencia desde la iglesia de la Inmaculada Concepción. La Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Cautivo, de la propia localidad, acompañó el paso de Cristo en un recorrido matinal que se desarrolló entre las 11:30 y las 14:00 con gran presencia de público.
Villafranca de Córdoba fue una de las localidades más madrugadoras, con la bendición de palmas a las 10:45, seguida de la misa y la posterior salida de la Hermandad de la Borriquita a las 11:45. La procesión contó con el acompañamiento de la Centuria Romana Nuestra Señora del Rosario de Baena, que aportó el característico sonido de tambores y cornetas a un cortejo muy arropado.

Por su parte, en Lopera no hubo procesión, aunque sí se celebró el Domingo de Ramos con la eucaristía presidida por el párroco, que incluyó la bendición de palmas en la ermita de Jesús y la posterior subida en comunidad hasta la parroquia, manteniendo el sentido litúrgico de la jornada.
La jornada se desarrolló sin incidencias destacadas en toda la comarca, más allá de la anécdota vivida en Bujalance. El buen tiempo, la música cofrade y la respuesta masiva de vecinos y visitantes dejaron un inicio de Semana Santa brillante en el Alto Guadalquivir, donde la Borriquita volvió a ser símbolo de tradición, fe y convivencia.