La noche del sábado, el atrio de la ermita de la Virgen de la Estrella de Villa del Río fue escenario del pregón a cargo de Antonia Caballero Cazorla, franciscana misionera de la Divina Pastora. Su intervención estuvo marcada por un profundo carisma franciscano y por la evocación de una vida entregada al servicio, en la que amor y sacrificio se han convertido en lema.
La pregonera centró su discurso en tres momentos: el nacimiento de la devoción mariana, la maduración de ese amor y su transformación en compromiso. Recordó cómo su familia, profundamente creyente, sembró en ella y en sus hermanos la fe, relatando el instante en el que su padre las puso bajo el manto de la Virgen, gesto que marcó su vida.
También rememoró su paso por el Colegio de las Franciscanas, donde se afianzó su vínculo con la Virgen de la Estrella y, posteriormente, su llamada a la vida consagrada a los 19 años. Con frases como «Siempre que digo Madre te estoy amando a ti», expresó la centralidad de María en su experiencia espiritual.
El acto estuvo precedido por una multitudinaria ofrenda floral de devotos llegados tanto de la localidad como de fuera de ella, y contó con la intervención musical del coro parroquial. El pregón concluyó con una invocación a la Virgen de la Estrella Coronada como guía y protección de los villarrenses, a la que Caballero pidió que «siga siendo la Estrella que alumbra cada noche».