El incendio forestal declarado este viernes en Cerro Muriano dejó durante la madrugada uno de los momentos más delicados del operativo de extinción. Cuando el cambio de viento alteró el comportamiento de las llamas y aumentó el riesgo de que el fuego se propagara hacia una amplia zona forestal, los responsables del Plan Infoca recurrieron a una herramienta reservada para situaciones de especial complejidad: el fuego técnico.
La intervención resultó determinante para contener el avance del incendio, que hasta el momento ha recorrido un perímetro cercano a las 200 hectáreas. Gracias a esta actuación, el dispositivo consiguió estabilizar la evolución del fuego y centrar ahora sus esfuerzos en evitar posibles reactivaciones.
Una maniobra de precisión para detener las llamas
El fuego técnico consiste en realizar quemas controladas en puntos estratégicos para eliminar el combustible vegetal antes de que llegue el incendio. Al encontrarse con una superficie ya quemada, las llamas pierden intensidad o incluso llegan a detenerse por la falta de vegetación que consumir.
Según ha explicado el consejero de la Presidencia e Interior de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, esta maniobra fue decisiva durante una noche marcada por un cambio en la dirección del viento que obligó a replantear la estrategia de extinción. La actuación permitió impedir que el incendio cruzara hacia una zona con una importante masa forestal y redujo considerablemente el riesgo de propagación.
Actualmente, el operativo mantiene desplegados alrededor de un centenar de efectivos terrestres y ocho medios aéreos, que continúan realizando labores de refresco y vigilancia sobre el perímetro para evitar que el fuego pueda reactivarse durante las horas de mayor calor.
El incendio evoluciona favorablemente, pero continúa la vigilancia
Las primeras estimaciones sitúan en torno a las 200 hectáreas el perímetro recorrido por el incendio, aunque desde la Junta precisan que una parte importante de esa superficie no ha quedado completamente calcinada, ya que existen zonas interiores que apenas se han visto afectadas por las llamas.
Pese a la evolución favorable, las autoridades mantienen la máxima prudencia. Las 274 personas desalojadas de distintas urbanizaciones cercanas permanecen, por el momento, fuera de sus viviendas mientras se comprueba la estabilidad del incendio y se descarta cualquier riesgo de reactivación.
La Guardia Civil continúa investigando el origen del fuego, cuyo foco inicial se sitúa, de forma provisional, en un camión cargado de paja que comenzó a arder durante la tarde del viernes. Mientras tanto, el dispositivo de emergencias permanece atento a la evolución de un incendio que, gracias al trabajo coordinado del Infoca y del resto de servicios desplegados, presenta un escenario mucho más favorable que el vivido durante la madrugada.
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