Los municipios del Alto Guadalquivir han tenido un peso destacado en la convocatoria de ayudas a la natalidad y adopción impulsada por la Diputación de Córdoba durante 2025. En conjunto, Adamuz, Bujalance, Cañete de las Torres, El Carpio, Montoro, Pedro Abad, Villa del Río y Villafranca de Córdoba han sumado 176 ayudas concedidas, con una inversión total que supera los 108.000 euros, dentro de un programa provincial que ha beneficiado a 1.742 familias cordobesas.
Según los datos facilitados por la institución provincial, Bujalance ha sido el municipio de la comarca con mayor número de beneficiarios, con 39 ayudas, que han supuesto una inversión de 23.400 euros. Le siguen Montoro, con 38 ayudas y 24.600 euros, y Villa del Río, donde se han concedido 24 ayudas por un importe total de 14.400 euros.
En el resto de municipios del Alto Guadalquivir, Adamuz ha recibido 20 ayudas, con una dotación de 12.000 euros, mientras que El Carpio ha sumado 15 ayudas por valor de 9.000 euros. Por su parte, Pedro Abad ha registrado 17 ayudas, que alcanzan los 10.200 euros, y Villafranca de Córdoba ha contado con 13 ayudas, con una inversión de 7.800 euros. El listado comarcal se completa con Cañete de las Torres, donde se han concedido 10 ayudas, equivalentes a 6.000 euros.
Estas cifras se enmarcan en la línea de subvenciones puesta en marcha por la Diputación de Córdoba en 2025, dotada con 1.065.000 euros, que ha permitido conceder 600 euros por familia para nacimientos o adopciones en municipios de menos de 50.000 habitantes. El presidente de la Diputación, Salvador Fuentes, ha destacado que se trata de una medida orientada a fijar población y combatir la despoblación, especialmente en las zonas rurales de la provincia.
Ante la buena acogida del programa, la institución provincial ya ha anunciado la continuidad de estas ayudas en 2026, con una nueva convocatoria que contará con un presupuesto de un millón de euros, reafirmando su apuesta por el apoyo directo a las familias y el equilibrio territorial.
En el Alto Guadalquivir, estos datos reflejan el impacto real de una política social que busca aliviar los primeros gastos derivados de la llegada de un hijo y contribuir a que las familias puedan desarrollar su proyecto de vida en sus municipios de origen.