Unai Canela: “Seguimos necesitando ser aquel niño que sale a la naturaleza con ilusión”

El joven documentalista participará el próximo 3 de octubre en la segunda jornada de la I Bienal de Medio Ambiente de Villa del Río. Tras crecer delante de la cámara en El viaje de Unai, hoy trabaja detrás de ella en nuevos proyectos

23 de septiembre de 2026 a las 11:36h
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Unai Canela (derecha) junto a su padre Andoni Canela, se han convertido en referentes importantes en mundo del audiovisual de naturaleza. Foto: Andoni Canela.
Unai Canela (derecha) junto a su padre Andoni Canela, se han convertido en referentes importantes en mundo del audiovisual de naturaleza. Foto: Andoni Canela.

Hablar con Unai Canela es comprobar hasta qué punto una infancia ligada a la naturaleza puede convertirse, casi sin ruptura, en una forma de vida. Aquel niño que recorrió el mundo junto a su familia en El viaje de Unai es hoy realizador, cámara, montador y divulgador ambiental. Su trayectoria reciente confirma además que ha dejado de ser únicamente el protagonista de las historias de Andoni Canela para participar activamente en la construcción de esas historias y comenzar a dirigir las suyas propias.

Uno de sus trabajos más importantes de los últimos años ha sido Solo en Groenlandia, documental dirigido y montado por él mismo y estrenado comercialmente en 2025. La película recoge una larga experiencia en el Ártico en busca de bueyes almizcleros y osos polares, incluyendo meses de vida en solitario en la tundra. La ficha oficial del ICAA acredita además a Unai como codirector de fotografía junto a su padre, Andoni Canela.

Pero su actividad no se ha detenido ahí. En los últimos meses ha participado también como cámara en un proyecto rodado en la Amazonia brasileña, una experiencia que él mismo nos ha explicado durante una conversación previa a su participación en la Bienal. Una entrevista publicada recientemente por Ara confirma que antes del verano estuvo trabajando en la Amazonia como cámara para un documental sobre aves.

También continúa trabajando estrechamente junto a su padre en nuevos proyectos ligados a la fauna ibérica. Entre ellos se encuentra un documental centrado en los lobos de la Península Ibérica, además de otro proyecto relacionado con la ganadería en el norte peninsular. En este último caso, son trabajos que Unai nos ha adelantado durante la entrevista y cuyos detalles completos todavía no se han hecho públicos.

“Durmiendo con lobos”, una historia construida durante años

Su trayectoria más reciente está también vinculada al estreno de Durmiendo con lobos, dirigido por Andoni Canela y finalizado en 2026. El documental sigue durante cinco años a Andoni y a su hija Amaia en la búsqueda y observación de lobos en libertad por diferentes territorios de España y Portugal. El Ministerio de Cultura lo recoge como una producción de 93 minutos centrada en la convivencia con esta especie y en su importancia dentro de los ecosistemas.

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Cartel de Durmiendo con lobos, dirigido por Andoni Canela.

Unai ha participado en el proyecto en labores de fotografía y cámara junto a su padre, aportando ya una mirada profesional propia a una historia familiar que, de alguna manera, prolonga una relación con la naturaleza que comenzó muchos años antes.

Precisamente al hablar con él de lo que supone trabajar con fauna salvaje aparece uno de los conceptos que mejor definen su manera de entender este oficio: la paciencia.

Esperar durante horas o días para localizar una determinada especie podría parecer desde fuera una tarea tediosa. Para Unai no lo es. Incluso cuando el animal que se busca no aparece, el tiempo en el monte nunca está vacío.

Su idea es sencilla: salir a la naturaleza ya es un estímulo. Mientras esperas puedes observar rastros, sonidos, cambios de luz, comportamientos o pequeñas cosas que probablemente pasarían desapercibidas si el único objetivo fuera “conseguir la imagen”. La naturaleza, explica, siempre ofrece algo que analizar y disfrutar, aunque la jornada termine siendo diferente de lo previsto.

El niño de El viaje de Unai sigue ahí

Cuando le preguntamos qué ha cambiado entre aquel niño de diez años que vimos en El viaje de Unai y el joven documentalista actual, su respuesta sorprende precisamente por su sencillez.

Los cambios, dice, son sobre todo físicos. En esencia sigue siendo aquel mismo niño.

Y quizá ahí esté una de las claves de su manera de mirar el mundo. Para Unai, todos necesitamos conservar algo de esa mirada infantil: la ilusión de salir al campo sin saber exactamente qué vamos a encontrar.

La propia historia de su carrera parece confirmar esa continuidad. De niño narró El viaje de Unai; años después participó en Panteras como cámara, narrador, músico y protagonista; durante la pandemia dirigió y montó Entre montañas; y después dio un paso todavía mayor con Solo en Groenlandia.

Groenlandia y aquello que dejamos de mirar

Durante nuestra conversación aparece una reflexión que conecta directamente con el espíritu de la Bienal de Medio Ambiente de Villa del Río.

Unai recuerda haber estado en Groenlandia contemplando auroras boreales mientras algunas personas que vivían allí apenas les prestaban atención. Para ellas formaban parte del paisaje cotidiano.

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Durante el rodaje de "Solo en Groenlandia". Foto Instagram de Unai @unaicanela

El ejemplo le sirve para trasladar una idea mucho más cercana: podemos acostumbrarnos tanto a aquello que tenemos alrededor que terminamos dejando de verlo.

Un río, un bosque mediterráneo, una dehesa, una especie común o simplemente un paisaje que forma parte de nuestra rutina pueden resultar extraordinarios para alguien que llega desde fuera. A veces necesitamos precisamente esa mirada externa para volver a valorar lo que siempre hemos tenido delante.

Es una reflexión especialmente pertinente para el Alto Guadalquivir, donde el Guadalquivir, Sierra Morena, los espacios agrícolas y la biodiversidad asociada forman parte del paisaje diario y, precisamente por eso, pueden llegar a percibirse como algo normal.

“Los animales son nuestros vecinos”

Hay otra idea que Unai repite y que desmonta cierta visión romántica de la naturaleza.

No deberíamos entender a los animales como seres lejanos, casi míticos, que únicamente existen en documentales o en grandes expediciones.

Son nuestros vecinos.

Fotograma de "Durmiendo con lobos". Foto Instagram @unaicanela
Fotograma de "Durmiendo con lobos". Foto Instagram @unaicanela 

La naturaleza no es un espacio inaccesible al que hay que viajar miles de kilómetros para entrar. Está alrededor de nosotros y convivimos con ella continuamente.

El respeto, explica, comienza precisamente ahí: conociendo nuestro propio ecosistema, entendiendo qué especies viven cerca, qué papel desempeñan y cómo debemos compartir el territorio con ellas.

La idea conecta además con algo que Unai ya ha defendido públicamente: no es necesario viajar al otro extremo del planeta para encontrar especies amenazadas o historias importantes de conservación.

Quizá por eso su presencia en Villa del Río encaje especialmente bien con la filosofía de esta segunda jornada de la Bienal. Después de haber recorrido Groenlandia, el Amazonas, el Himalaya o algunos de los grandes espacios naturales del planeta, su mensaje termina conduciendo nuevamente a lo más cercano:

salir, observar, aprender y volver a mirar aquello que tenemos al lado.

Unai Canela participará el sábado 3 de octubre por la mañana en la segunda jornada de la I Bienal de Medio Ambiente de Villa del Río, junto a Arturo Menor y Alberto Redondo, en una cita dedicada al audiovisual, la naturaleza y la divulgación ambiental.

 

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Sobre el autor
Óscar H. Falagán
Óscar H. Falagán

Fotógrafo, videógrafo, gestor de medios gráficos y contenidos audiovisuales.

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