Inma Cancio, invita a redescubrir la naturaleza en la I Bienal de Medio Ambiente de Villa del Río

La vicepresidenta de "Proyecto Anidando", doctora en Ciencias Biológicas anima a participar en una cita que unirá divulgación, biodiversidad y compromiso ambiental el próximo 28 de junio.

12 de junio de 2026 a las 13:04h
Actualizado: 12 de junio de 2026 a las 13:51h
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Inma Cancio, vicepresidenta y portavoz de la Asociación Proyecto Anidando de Villa del Río.
Inma Cancio, vicepresidenta y portavoz de la Asociación Proyecto Anidando de Villa del Río.

Villa del Río acogerá el próximo 28 de junio de 2026 la primera jornada de la I Bienal de Medio Ambiente, una cita que nace bajo el lema “La divulgación ambiental como herramienta de transformación social” y que quiere convertirse en un punto de encuentro para aprender, reflexionar y mirar de otra manera el entorno natural que nos rodea.

Cartel de la I Bienal de Medio Ambiente de Villa del Río
Cartel de la I Bienal de Medio Ambiente de Villa del Río -

La jornada se celebrará en el Salón de Actos del Ayuntamiento de Villa del Río, en horario de 09:00 a 14:15 horas, y la preinscripción puede realizarse a través del teléfono 670 21 83 04. Esta primera edición tendrá un marcado carácter divulgativo, educativo y social, con la intención de acercar el medio ambiente a todos los públicos y demostrar que la conservación también empieza en lo cotidiano, en lo cercano y en los pueblos.

Una de las voces fundamentales en la organización y promoción de esta iniciativa es Inma Cancio, vicepresidenta de la Asociación Proyecto Anidando y doctora en Ciencias Biológicas, entidad nacida en Villa del Río con el objetivo de fomentar la biodiversidad en entornos urbanos y agrarios, promover la educación ambiental y sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de conservar la fauna que convive con nosotros.

Proyecto Anidando surge, junto a Javier Rodríguez Siles, biólogo con una inmensa trayectoria en proyectos de conservación de fauna; según explica Cancio, de “las inquietudes de dos biólogos vocacionales comprometidos con el medio natural”. Su nombre está directamente vinculado a una de las herramientas que la asociación ha utilizado desde sus orígenes: las cajas nido. Pero detrás de ese concepto hay una visión mucho más amplia de la conservación.

El Taller de disección de egagrópilas siempre tiene buena aceptación por los curiosos participantes en los eventos de Proyecto Anidando. Foto Asociación.
El taller de disección de egagrópilas siempre tiene buena aceptación por los curiosos participantes en los eventos de Proyecto Anidando. Foto Asociación. 

La vicepresidenta de la asociación explica que el proyecto nació para actuar en espacios transformados por la actividad humana, como los entornos urbanos y agrícolas, donde muchas especies encuentran cada vez más dificultades para vivir, reproducirse o completar su ciclo natural. Por eso, Proyecto Anidando trabaja para devolver refugio, equilibrio y vida a lugares que, en ocasiones, se han vuelto hostiles para la biodiversidad.

En palabras de Inma Cancio, “el nombre de ‘Anidando’ proviene del enfoque de origen que teníamos al plantear nuestra preocupación por fomentar la biodiversidad en ambientes antropizados como los agrarios y urbanos”.

La asociación ha hecho de las cajas nido una herramienta muy visible y didáctica, pero su planteamiento no se queda ahí. Cancio insiste en que la conservación no puede reducirse a colocar una estructura en un árbol o en un edificio. Para que estas actuaciones tengan sentido, deben formar parte de una gestión ambiental más amplia y sostenible.

Por eso advierte con claridad: “El hecho de fabricar una caja nido y colocarla en algún lugar no te garantiza que estés contribuyendo a crear diversidad”. Una frase que resume bien la filosofía de Proyecto Anidando: las acciones ambientales deben ser educativas, útiles y visibles, pero también rigurosas y coherentes con una estrategia global de conservación.

La biodiversidad, recuerda la doctora en Ciencias Biológicas, no consiste simplemente en que haya muchos seres vivos en un lugar. Es algo mucho más complejo. Tiene que ver con las relaciones entre especies, con los equilibrios ecológicos, con los refugios disponibles, con la alimentación, con la reproducción y con la forma en la que los seres humanos gestionamos los espacios que compartimos con la fauna.

En ese sentido, Proyecto Anidando pone especial atención en las aves que viven cerca de nosotros, tanto en pueblos como en zonas agrícolas. Muchas de ellas cumplen funciones fundamentales que pasan desapercibidas: controlan insectos, reducen plagas, dispersan semillas y contribuyen a mantener vivos los ecosistemas.

Cancio lo explica de forma muy gráfica al hablar de especies tan conocidas como golondrinas o aviones comunes. Aunque sus nidos puedan generar molestias en algunas fachadas, su papel ecológico es esencial. “Estas aves insectívoras que tanto nos molestan y tanto nos manchan las paredes consumen miles y miles de mosquitos que sí que son portadores de enfermedades muy graves”, señala.

Esta mirada es una de las claves del trabajo de Proyecto Anidando: ayudar a la ciudadanía a comprender que la fauna urbana no es un problema, sino una aliada. Las especies que conviven con nosotros forman parte de un equilibrio natural que repercute directamente en nuestra salud, en la calidad ambiental de nuestros pueblos y en el futuro de nuestros ecosistemas.

La educación ambiental es otro de los pilares de la asociación. Proyecto Anidando ha desarrollado actividades en colegios, institutos, talleres con familias y espacios formativos, con el objetivo de acercar el conocimiento ecológico a personas de todas las edades. Para Inma Cancio, esta labor es imprescindible porque todavía existe un gran desconocimiento sobre la vida que nos rodea.

Su reflexión es contundente: “Sin conocimiento no se ama, y sin amar no se protege”. Esta frase conecta de forma directa con el espíritu de la I Bienal de Medio Ambiente de Villa del Río, una cita que busca precisamente divulgar, emocionar y despertar compromiso.

La vicepresidenta de Proyecto Anidando considera que muchas personas están familiarizadas con las especies que ven a diario, pero no saben realmente qué papel cumplen en el ecosistema. Por eso insiste en que la divulgación debe ir más allá de poner nombre a un ave, a una planta o a un insecto. Se trata de comprender su función, su importancia y su relación con nuestra propia vida.

“Todos estamos familiarizados con especies de fauna que vemos a diario, pero en la mayoría de los casos ni conocemos cómo se llaman y menos aún qué comen, a qué se dedican y cuál es su contribución”, afirma.

Desde esa perspectiva, la I Bienal de Medio Ambiente se presenta como una oportunidad para acercar la naturaleza de una forma accesible, rigurosa y emocional. No se trata solo de ofrecer datos, sino de provocar una nueva forma de mirar el entorno. Una mirada más consciente, más curiosa y más comprometida.

Inma Cancio defiende que este tipo de iniciativas son especialmente importantes en los pueblos, porque el medio rural mantiene una relación directa con la naturaleza. Villa del Río, además, cuenta con un elemento fundamental en su identidad: el Guadalquivir. Para la vicepresidenta de Proyecto Anidando, uno de los grandes retos ambientales del municipio está precisamente en cuidar y poner en valor su ribera.

“Villa del Río, como su nombre indica, es un pueblo que está a las orillas del Guadalquivir y debería apostar mucho más por su ribera”, afirma. Entre las posibles actuaciones, apunta a la mejora de la vegetación, la restauración ambiental, la señalización de senderos, la limpieza, la prevención de la contaminación y la puesta en valor de la riqueza natural del entorno fluvial.

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Una de las actividades de la Asociación en la ribera del Guadalquivir. Foto: Asociación.

La ribera del Guadalquivir puede convertirse en un espacio de biodiversidad, aprendizaje, paseo, identidad y disfrute ciudadano. Pero para ello, insiste Cancio, es necesario conocerla, cuidarla y entender su importancia ecológica y paisajística.

La I Bienal de Medio Ambiente quiere contribuir precisamente a ese cambio de mirada. Quiere demostrar que la naturaleza no es algo lejano ni reservado a especialistas, sino una realidad que forma parte de la vida diaria de los vecinos. La biodiversidad está en las calles, en los parques, en los tejados, en las fachadas, en los cultivos, en los caminos y en la ribera.

Por eso, para Proyecto Anidando, la divulgación debe ser cercana, clara y humana, sin perder nunca el rigor científico. Cancio lo expresa de forma directa: “La divulgación científica no pierde calidad si se realiza de manera más cercana y empática, al contrario”.

En una época marcada por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la desconexión creciente entre sociedad y naturaleza, este mensaje cobra especial importancia. La información científica es necesaria, pero para llegar a la ciudadanía también debe ser comprensible, emocional y útil. Debe ayudar a entender cómo los problemas ambientales afectan a la vida cotidiana y qué puede hacer cada persona desde su entorno más cercano.

La representante de Proyecto Anidando cree que cualquier persona puede empezar a implicarse en la conservación con un gesto aparentemente sencillo: observar. Salir, mirar con atención, hacerse preguntas y descubrir que alrededor hay mucha más vida de la que normalmente percibimos.

“En el día a día, para ser una persona preocupada por tu entorno, tan solo se requiere observar y no mirar”, señala. Una invitación que resume muy bien el carácter de la Bienal: detenerse, prestar atención y volver a conectar con la naturaleza.

La asociación también reivindica el papel de las entidades locales en la protección ambiental. Aunque muchos problemas ecológicos son globales, como el cambio climático o la pérdida de hábitats, también existen retos concretos en cada municipio: abandono de animales, contaminación, pérdida de refugios para la fauna, deterioro de espacios naturales o falta de conocimiento ciudadano.

Frente a ello, Cancio lanza un mensaje de esperanza y responsabilidad compartida: “Muchas asociaciones haciendo pequeñas cosas pueden tener repercusiones a escalas mayores, no hay que tirar la toalla”.

Esa idea encaja plenamente con la filosofía de la I Bienal de Medio Ambiente de Villa del Río. Una jornada que no pretende quedarse en la reflexión, sino animar a la acción. Una cita para aprender, emocionarse, compartir y comprender que la conservación comienza muchas veces con pequeños gestos y con una nueva forma de relacionarnos con aquello que nos rodea.

Preguntada por lo que le gustaría que el público se llevara de esta jornada, Inma Cancio lo resume como una combinación de conocimiento, emoción, curiosidad y compromiso. “Un poco de todo. El conocimiento, la emoción y la curiosidad por el medio natural suficientes para tener ganas de actuar y comprometerse por el cuidado de su entorno”, señala.

La I Bienal de Medio Ambiente de Villa del Río nace así como una propuesta atractiva para vecinos, familias, jóvenes, estudiantes, docentes, asociaciones y cualquier persona interesada en descubrir la riqueza natural del municipio y del entorno. Una oportunidad para acercarse al medio ambiente desde una perspectiva divulgativa, práctica y cercana.

Inma Cancio resume el espíritu de esta primera edición como “un viaje de retorno a nuestro vínculo con la naturaleza”. Una frase que recoge la esencia de una cita que quiere recordarnos quiénes somos, de dónde venimos y qué relación queremos construir con el medio que habitamos.

Con ese espíritu, Villa del Río invita a participar en una jornada que quiere sembrar conocimiento, despertar emociones y generar compromiso. La I Bienal de Medio Ambiente se celebrará el 28 de junio de 2026, de 09:00 a 14:15 horas, en el Salón de Actos del Ayuntamiento de Villa del Río. La preinscripción está disponible en el teléfono 670 21 83 04.

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Una cita para observar más y mirar menos. Para comprender mejor. Para proteger entre todos.

 

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