Los principales embalses del entorno del Alto Guadalquivir y la provincia de Córdoba cierran el año con una evolución claramente positiva de sus reservas, reflejo de un otoño más húmedo que en ejercicios anteriores y de una mejora sostenida respecto a 2024. Así lo muestran los datos más recientes publicados por embalses.net, correspondientes a la última semana de diciembre.
El embalse de Guadalmellato se sitúa en 125 hectómetros cúbicos, alcanzando el 86,2 % de su capacidad total. El incremento semanal de seis hectómetros confirma una situación de normalidad hídrica que contrasta con los niveles de incertidumbre vividos en campañas precedentes. En comparación con la misma semana del año pasado, el volumen almacenado se mantiene prácticamente estable, consolidando su papel como garantía de suministro.
También presenta una evolución favorable el embalse de Yeguas, que almacena 136 hm³, lo que supone cerca del 60 % de su capacidad. Aunque aún lejos del llenado completo, el aumento semanal y la mejora sustancial frente a 2024 —cuando apenas superaba el 43 %— evidencian una recuperación progresiva del sistema.
El embalse de Arenoso continúa siendo el que muestra una situación más contenida. Con 68 hm³ embalsados, se encuentra al 40,7 % de su capacidad, si bien el dato supone un avance significativo respecto al mismo periodo del año anterior, cuando apenas alcanzaba el 26 %. La tendencia al alza ofrece margen para el optimismo de cara a los próximos meses, especialmente si se mantiene el actual régimen de precipitaciones.
Por su parte, Martín Gonzalo, de menor capacidad pero relevante en el sistema de regulación local, registra 14 hm³, equivalentes al 70 % de su capacidad total, con un incremento semanal del 5 %. Su comportamiento estable refuerza el balance positivo del conjunto de embalses analizados.
Embalses adicionales en la provincia
A cierre de diciembre de 2025, la mayoría de los embalses de la provincia de Córdoba presentan un balance hídrico claramente mejorado respecto a años recientes, situándose las reservas generales en torno al 48 % de la capacidad total de la provincia, impulsadas por las lluvias de otoño y la última borrasca de diciembre que ha elevado significativamente los niveles almacenados en varios embalses. Además de los cuatro anteriores, el resto de embalses cordobeses presentan situaciones diversas:
-
San Rafael de Navallana se posiciona alrededor del 54–55 % de capacidad, funcionando como reserva estratégica para el cauce alto del Guadalquivir y el abastecimiento de la capital provincial.
-
Bembézar mantiene niveles altos, superando a menudo el 80–85 % de llenado en meses recientes y consolidándose como uno de los embalses con mejor suministro de la provincia.
-
Sierra Boyera también experimenta niveles elevados, en torno al 80–90 % de su capacidad, lo que representa una buena posición de reserva hídrica local.
-
Puente Nuevo se sitúa cerca del 75–80 % de su capacidad, lo que indica un nivel de agua suficientemente robusto para las demandas de riego y medio ambiente.
-
Guadanuño, pese a ser pequeño, presenta un contenido alto de agua, cercano al 80–88 % en los últimos muestreos antes de diciembre, reforzando la estabilidad de este embalse menor.
-
La Breña II, pese a su gran capacidad, concentra alrededor del 40–42 % de sus aguas, lo que, aunque limitado, representa una notable mejora frente a etapas de sequía severa.
Los casos más débiles: Iznájar y Vadomojón
-
Iznájar, el embalse de mayor capacidad de Andalucía, continúa siendo uno de los que más preocupa, con niveles bajos que rondan el 22–23 % de capacidad incluso tras las lluvias de otoño. Su gran volumen hace que las subidas sean lentas pese a las aportaciones hídricas.
-
Vadomojón también permanece entre los embalses con menores reservas relativas, con porcentajes en torno al 20–22 % de capacidad, reflejo de la limitada recarga acumulada en su cuenca hasta fechas recientes.
En conjunto, los datos confirman un escenario de mejoría generalizada en las reservas hídricas de la cuenca, alejando —al menos a corto plazo— el riesgo de restricciones y permitiendo afrontar con mayor tranquilidad la planificación agrícola, ganadera y de abastecimiento urbano para el próximo año. No obstante, los expertos insisten en la necesidad de mantener una gestión prudente del recurso, ante la persistente irregularidad climática que caracteriza al sur peninsular.