La campaña de alergias primaverales ha entrado en su fase más crítica en la provincia de Córdoba y el conjunto del valle del Guadalquivir, donde el polen de olivo registra ya niveles muy elevados, con episodios puntuales considerados extremos por los especialistas. Municipios de la campiña, como los del Alto Guadalquivir, se encuentran entre las zonas más afectadas por la alta concentración de este alérgeno.
Según los datos más recientes de estaciones de control aerobiológico en Andalucía, las concentraciones de polen de olivo han superado ampliamente los umbrales considerados de riesgo, situándose en niveles muy altos —por encima de los 500 granos por metro cúbico— e incluso alcanzando picos de varios miles en jornadas concretas en la provincia de Córdoba. Esta situación coincide con el periodo de máxima floración del olivar, favorecido por las lluvias acumuladas en invierno y el ascenso progresivo de las temperaturas durante la primavera.
Los expertos señalan que la actual campaña presenta una intensidad superior a la media de los últimos años, debido a las condiciones meteorológicas favorables para la polinización. A ello se suma la elevada densidad de cultivo de olivar en provincias como Córdoba y Jaén, donde este tipo de polen constituye el principal desencadenante de alergias respiratorias.
Un pico que se prolongará durante semanas
Las previsiones apuntan a que los niveles elevados se mantendrán, al menos, durante las próximas semanas, con el mes de mayo como periodo de mayor incidencia. Además del olivo, las gramíneas comenzarán a ganar protagonismo, lo que puede agravar los síntomas en personas con sensibilización múltiple.
En este contexto, los servicios sanitarios advierten de un aumento de consultas por rinitis alérgica, conjuntivitis y episodios de asma, especialmente en población joven y personas con patologías respiratorias previas.
Síntomas y perfil del paciente alérgico
Los síntomas más frecuentes asociados a la exposición al polen incluyen estornudos, congestión nasal, picor de garganta, lagrimeo y enrojecimiento ocular. En los casos más severos, puede aparecer dificultad respiratoria o crisis asmáticas.
Especialistas en alergología subrayan que el impacto de esta campaña está siendo especialmente notable en zonas rurales y semiurbanas, donde la proximidad a explotaciones agrícolas incrementa la exposición directa al polen.
Recomendaciones ante niveles extremos
Ante esta situación, los expertos recomiendan adoptar medidas preventivas para reducir la exposición, especialmente en los días de mayor concentración:
- Evitar actividades al aire libre en primeras horas de la mañana y al atardecer.
- Mantener cerradas puertas y ventanas durante los picos de polinización.
- Utilizar gafas de sol y, en casos necesarios, mascarillas filtrantes.
- Ducharse y cambiar de ropa tras permanecer en el exterior.
- Consultar diariamente los niveles de polen y seguir el tratamiento médico pautado.
Asimismo, se insiste en la importancia de iniciar o ajustar la medicación antes de que los síntomas se intensifiquen, especialmente en pacientes diagnosticados.
Una tendencia al alza
La intensificación de los episodios alérgicos en primavera responde, según los especialistas, a una combinación de factores como el cambio climático, la variabilidad meteorológica y la expansión de determinadas especies vegetales. Todo ello contribuye a campañas más largas, intensas y con mayor impacto en la calidad de vida de la población.
Con el polen de olivo en niveles máximos y la entrada progresiva de otros alérgenos en el ambiente, la primavera de 2026 se perfila como una de las más exigentes para las personas alérgicas en Andalucía.