Cuando el Alto Guadalquivir se une: dolor, apoyo y una identidad compartida.
Así es Adamuz. Un pequeño pueblo del Alto Guadalquivir cordobés, de poco más de cuatro mil habitantes, ligado a la agricultura, de quienes se conocen y se ayudan. Un lugar discreto, alejado del foco mediático, que nunca imaginó verse golpeado por una tragedia de tal magnitud. Porque los peores escenarios no ocurren solo en las grandes ciudades; también alcanzan, de forma inesperada, a los pueblos pequeños.
La comarca del Alto Guadalquivir cordobés ha vivido en los últimos días uno de esos sucesos que dejan huella. El trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz no ha sido únicamente una noticia local, sino un golpe sentido en cada uno de los municipios que forman esta tierra común.
En momentos así, el dolor no entiende de límites administrativos. Se convierte en un dolor compartido, comarcal, al igual que la solidaridad y la necesidad de permanecer unidos. Desde Adamuz, la conmoción se ha extendido al resto del Alto Guadalquivir, evidenciando que somos una comarca conectada por la cercanía, los lazos humanos y un fuerte sentimiento de pertenencia.
En medio de la tragedia, ha destacado con fuerza la respuesta ejemplar de vecinos y voluntarios. Personas de Adamuz y de localidades cercanas que se volcaron de manera inmediata y desinteresada para ayudar donde hacía falta. Gestos que reflejan una comarca solidaria, comprometida y profundamente humana.
Esa actitud no ha pasado desapercibida. Diversos medios de comunicación han señalado al Alto Guadalquivir como una comarca de espíritu valiente, voluntarioso y generoso, capaz de responder cuando la situación lo exige. Un reconocimiento que no busca protagonismo, pero que confirma una realidad, aquí, cuando ocurre algo grave, nadie mira hacia otro lado.
Este artículo nace de la convicción de que hacer comarca no debe limitarse a los momentos buenos. También significa acompañarnos en las malas, compartir el duelo y sostenernos colectivamente cuando la realidad golpea.

Desde aquí trasladamos nuestro más sincero pésame a las víctimas y a sus familias, así como nuestro apoyo a todas las personas afectadas. Del mismo modo, deseamos una pronta recuperación a los heridos, con la esperanza de que pronto puedan retomar su vida junto a los suyos.
Pero también es momento de mirar hacia adelante y recordar que el Alto Guadalquivir cordobés es una comarca única, con un enorme valor humano y social. La unión comarcal debe servir no solo para afrontar tragedias, sino para impulsar proyectos, fortalecer la identidad compartida y construir un futuro común más fuerte.
Hoy el dolor nos une. Mañana deben unirnos también las oportunidades, el orgullo de pertenencia y la voluntad de avanzar juntos. Porque cuando caminamos como comarca, el Alto Guadalquivir siempre es más fuerte.