El Villa del Río Futsal afronta el tramo más decisivo de toda la temporada con el futuro en la categoría todavía sin cerrar y un calendario comprimido que puede marcar su destino definitivo.
El conjunto presidido por Quiterio Torralba disputará primero el partido aplazado ante el Galaroza F.S. este viernes 24 a las 20:00 horas, y apenas 24 horas después visitará al Cádiz Futsal el sábado a las 19:00, en una secuencia que convierte el final de liga en un auténtico examen físico y mental.
Las cuentas son claras en el escenario más favorable: dos victorias supondrían la salvación matemática sin depender de nadie, cerrando cualquier discusión clasificatoria.
Con cuatro puntos en estos dos encuentros (una victoria y un empate), el equipo alcanzaría los 38 puntos, una cifra que prácticamente asegura la permanencia, aunque quedaría una mínima posibilidad de arrastre condicionada por escenarios muy concretos en fases de ascenso de categorías superiores. En los últimos años, este tipo de situaciones no se ha producido, lo que refuerza la opción de tranquilidad.
El escenario más delicado aparece con 37 puntos (una victoria y una derrota). En ese caso, el Villa del Río dependería de combinaciones externas. Un triple empate a 37 con La Palma y Grazalema le sería desfavorable, mientras que un cuádruple empate con la entrada de Los Amigos de Puerto Real podría cambiar completamente el reparto de posiciones, manteniendo a los villarrenses en una situación similar a la de los 38 puntos.
Por debajo de esa cifra, cualquier margen se reduce al comportamiento de los rivales directos, con la obligación de que varios resultados acompañen para evitar el descenso.
En definitiva, el Villa del Río Futsal encara dos partidos en menos de 48 horas donde no solo se juega puntos, sino toda una temporada. El margen es mínimo, el contexto complejo y la clasificación, más abierta que nunca.