Cuando el frío aprieta en el Alto Guadalquivir y las temperaturas descienden en municipios como Villa del Río, Montoro, El Carpio, Bujalance o Cañete de las Torres, muchos vecinos miran hacia la sierra granadina con un mismo objetivo: pasar un día —o incluso un fin de semana— en Sierra Nevada.
La estación andaluza se ha convertido en el destino preferido para quienes buscan una experiencia completa de nieve sin salir de la comunidad. La cercanía geográfica —alrededor de dos horas y media por carretera desde la comarca— y las buenas comunicaciones permiten organizar escapadas incluso con poca antelación, algo especialmente habitual tras episodios de nevadas o durante fines de semana con buen tiempo.

Para muchos aficionados, deslizarse por las pistas de esquí alpino o iniciarse en el snowboard no es solo una actividad de ocio, sino también una forma de acercarse a deportes que normalmente solo se ven durante los Juegos Olímpicos de Invierno. Cada descenso recuerda disciplinas como el slalom, el gigante o las pruebas de velocidad propias de las grandes competiciones internacionales.
Sierra Nevada, que fue sede del Campeonato del Mundo de Esquí Alpino en 1996 y ha acogido numerosas pruebas de la Federación Internacional de Esquí, mantiene ese ambiente de superación y competición propio del deporte de alto nivel. Para muchos jóvenes del Alto Guadalquivir, la visita supone el primer contacto directo con los deportes de invierno.

Más allá del esquí y el snowboard, la estación ofrece alternativas que permiten disfrutar de la nieve sin necesidad de experiencia previa. Entre las opciones más habituales se encuentran las zonas recreativas con trineos para niños, los paseos por la nieve en entornos señalizados, el senderismo invernal o los recorridos por Pradollano, además de la oferta gastronómica y de ocio de la estación.
Esta diversidad facilita que familias y grupos con miembros de distintas edades encuentren actividades adaptadas a sus intereses, desde quienes buscan emociones fuertes hasta quienes prefieren simplemente disfrutar del paisaje.
En los últimos años, agencias de viaje, asociaciones y centros educativos del Alto Guadalquivir han incrementado la organización de excursiones a Sierra Nevada. Los conocidos “viajes blancos” se han convertido en una actividad frecuente durante el invierno, fomentando la convivencia y el contacto con un entorno natural distinto al habitual de la campiña.
Las redes sociales también han contribuido a reforzar esta tendencia. Cada temporada se multiplican las imágenes de vecinos disfrutando de la nieve, practicando deportes de invierno o visitando la estación, lo que anima a nuevos visitantes a repetir la experiencia.

Para muchos habitantes del Alto Guadalquivir, la visita a Sierra Nevada supone un cambio radical de escenario: de los olivares y llanuras a las cumbres nevadas de alta montaña. Respirar aire frío, caminar sobre nieve y disfrutar de un paisaje invernal se convierten en una forma de romper con la rutina cotidiana.
La nieve adquiere así un valor simbólico como escapada diferente y accesible, capaz de acercar a la población de la comarca a un entorno único dentro de Andalucía y a deportes tradicionalmente asociados a regiones más septentrionales, pero al alcance de los vecinos del sur.