La patinadora neerlandesa Jutta Leerdam, una de las grandes estrellas de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, se ha convertido en protagonista no solo por sus resultados deportivos, sino también por la controversia que ha acompañado su participación.
Leerdam conquistó la medalla de oro en los 1.000 metros de patinaje de velocidad y la plata en los 500 metros, consolidándose como una de las figuras dominantes del evento. Sin embargo, su presencia mediática y su estilo de vida han generado un intenso debate dentro y fuera del mundo del deporte.
Uno de los aspectos más criticados fue su llegada a los Juegos en avión privado, acompañada de su entorno personal y de su pareja, el influencer y boxeador Jake Paul. Este gesto fue interpretado por algunos analistas como una muestra de lujo incompatible con los valores tradicionales del olimpismo.
A ello se sumó su relación con los medios. La deportista optó por comunicarse principalmente a través de sus redes sociales, donde cuenta con millones de seguidores, limitando el acceso a entrevistas tradicionales y reforzando su perfil de figura mediática global.

La polémica alcanzó su punto álgido tras su celebración por el oro olímpico, cuando abrió su mono de competición y dejó visible un top deportivo con el logotipo de una marca distinta a la patrocinadora oficial de su equipo nacional. El gesto se hizo viral y fue interpretado por algunos expertos como una maniobra publicitaria que podría reportarle importantes beneficios económicos.
Las críticas también han surgido por su imagen pública, que algunos califican de “diva”, cuestionando si su perfil encaja con el espíritu olímpico tradicional. No obstante, otros sectores han defendido su autenticidad y su capacidad para conectar con nuevas generaciones, destacando que su rendimiento deportivo está fuera de toda duda.
De hecho, tras su victoria, la propia Leerdam protagonizó un gesto de deportividad al felicitar a su rival y compatriota Femke Kok, lo que muchos interpretaron como una respuesta directa a las críticas recibidas.
Más allá de la controversia, su impacto mediático es indiscutible. Con millones de seguidores en redes sociales y una carrera deportiva repleta de títulos, Leerdam representa la evolución del deportista moderno: atleta de élite y figura pública global al mismo tiempo.