España volvió a proclamarse campeona de Europa de fútbol sala tras imponerse a Portugal por 3-5 en una final de máxima exigencia, y lo hizo con un papel destacado del montoreño Cecilio Morales, decisivo en la construcción del triunfo aunque su tanto en los últimos segundos no subiera finalmente al marcador.
La final, disputada en el Stozice Arena, confirmó la recuperación de la hegemonía continental por parte del combinado nacional, que conquista así su octava corona europea diez años después de la última.
El encuentro comenzó con un inicio muy exigente para España, sometida durante los primeros instantes a la intensa presión del conjunto luso. Superado ese primer arreón, el equipo de Jesús Velasco mostró su enorme eficacia ofensiva. Una acción colectiva iniciada por Pablo Ramírez permitió a Antonio Pérez abrir el marcador, y apenas un minuto después fue Cecilio quien, con una acción de desborde y visión, generó el espacio para que Raya firmara el 0-2.

Portugal reaccionó con la entrada de sus rotaciones y logró equilibrar el choque. Afonso Jesus recortó distancias y Rúben Góis estableció el empate tras una acción a balón parado. Cuando el partido parecía inclinarse del lado luso, una falta cometida sobre Pablo Ramírez permitió a Antonio Pérez transformar un lanzamiento de diez metros y devolver la ventaja a España (2-3) antes del descanso.
En la segunda mitad, Portugal volvió a golpear con un gol de Pauleta, tras una recuperación de Pany Varela, llevando el duelo a un escenario de máxima igualdad. A partir de ahí emergió la figura del guardameta Bernardo Paçó, que sostuvo a los portugueses durante varios minutos clave.
El momento decisivo llegó en el tramo final, cuando la presión constante de Cecilio Morales provocó una pérdida de balón que él mismo convirtió en asistencia para que Antonio Pérez completara su hat-trick y colocara el 3-4. Ya en los últimos instantes, Adolfo sentenció el encuentro con el 3-5, tras una nueva acción del máximo goleador del torneo.
Con el tiempo prácticamente cumplido, Cecilio logró marcar el que habría sido el sexto gol español, pero el tanto fue anulado al haberse producido fuera de tiempo, quedando como una anécdota en una actuación sobresaliente del jugador de Montoro, que volvió a demostrar su peso competitivo en las grandes citas.

En Montoro, su localidad natal, la final se vivió de manera muy especial. Vecinos y aficionados se reunieron para seguir el partido en directo, animando a su paisano desde el primer minuto. La imagen de Cecilio liderando a la selección en una final continental volvió a convertirse en motivo de orgullo para todo el municipio, que celebró el título como propio.
España recupera así el trono europeo y lo hace con una generación consolidada, en la que Cecilio Morales continúa afianzándose como una de las piezas más importantes del fútbol sala nacional, protagonista dentro de la pista y referente para su tierra.