En la pasada edición de la Gala del Deporte de Villa del Río tuvimos la oportunidad de conocer un poco mejor a uno de los deportistas que se ha incorporado con fuerza al panorama de la pesca deportiva en nuestra comarca. Se trata de Antonio Gálvez Romero, más conocido entre los aficionados como Antonio Ortega.
Ahora, con motivo de la celebración del I Open de Embarcación, que tendrá lugar el próximo 20 de septiembre y está organizado por Ortega Bass Fishing Store, hemos querido volver a conversar con él. El espectacular premio de esta competición, una embarcación valorada en 20.000 euros, ha despertado el interés de pescadores de toda España, que ya se preparan para desplazarse hasta el embalse del Yeguas.
A ello se suma el gran éxito del último Open benéfico celebrado a favor de la Asociación Española Contra el Cáncer, una prueba que recibió una excelente acogida por parte de participantes y aficionados.
Por todo ello, hemos citado a Antonio Gálvez Romero para hablar de estas próximas iniciativas y para conocer un poco más este deporte en nuestra comarca a través de su experiencia personal.
Antonio, la primera pregunta es casi obligada. Todo el mundo te conoce como "Ortega", pero tu apellido es Gálvez. ¿De dónde procede ese sobrenombre tan conocido en el mundo de la pesca deportiva?
Ese apellido viene de la persona que verdaderamente me ha criado. Mi padre biológico me abandonó cuando apenas tenía un año y quien ejerció realmente como padre fue él.
Por eso llevo este nombre con muchísimo orgullo. Además, hace poco falleció y yo siempre le prometí que algún día pondría su nombre a algo importante en mi vida. Finalmente, ese homenaje se ha convertido en la empresa que actualmente dirijo: Ortega Bass Fishing Store.
Ahora lo entiendo perfectamente. De hecho, me resultó complicado encontrar información sobre ti porque todo el mundo te conoce como Antonio Ortega. Vamos a hablar del lugar donde nos encontramos. Estamos en el embalse del Yeguas. Para quienes no conocen bien nuestra comarca desde el punto de vista de la pesca deportiva, ¿cómo definirías esta zona y qué importancia tienen nuestros embalses?
Hoy por hoy, el Yeguas es uno de los mejores embalses de pesca deportiva de toda España. Puede parecer una afirmación muy rotunda, pero la realidad es que aquí viene gente de Extremadura, Barcelona, Valencia y de muchos otros lugares del país exclusivamente para pescar.
¿Y a qué se debe?
Principalmente a la cantidad y calidad de peces que tenemos. Es verdad que hace unos cuatro o cinco años el embalse atravesó una etapa complicada debido a una enfermedad que afectó a muchos ejemplares. Los peces aparecían muy delgados y el nivel de capturas bajó bastante. Sin embargo, en los últimos tiempos la situación ha mejorado mucho. Las lluvias han favorecido la recuperación del ecosistema, hay más alimento disponible y actualmente se están sacando peces de muy buena calidad.
¿Qué otros embalses de nuestra zona destacarías?
Tenemos auténticas joyas. Ahí están Navallana, el Jándula, junto a la zona de la Virgen de la Cabeza, o el Encinarejo. Sinceramente, creo que contamos con algunos de los mejores embalses de España y los tenemos muy cerca de nosotros.
¿Qué diferencias existen entre pescar en un embalse y hacerlo en un río?
Son técnicas muy diferentes. Un río tiene corriente, suele haber más fango y las condiciones cambian bastante. Además, aquí no encontramos exactamente las mismas especies que en otros sistemas fluviales. Por ejemplo, en zonas del Guadiana sí hay una mayor variedad de peces, pero en nuestros ríos las condiciones son distintas.
Quizá también faltan más zonas habilitadas para la pesca, más accesos o pesqueros.
Sí, deberían habilitarse más zonas. Esa es la realidad. Los embalses andaluces reciben muchísimos pescadores y creo que la Confederación debería invertir más en mejorar los accesos. Los clubes de pesca llevamos años reclamándolo. Aquí mismo, en el Yeguas, el acceso se deteriora constantemente y se rompe cada dos por tres.
Bueno, el alcalde de Marmolejo comentó que tenía intención de arreglarlo. ¿Cómo está ese asunto?
Ahí seguimos, poco a poco, a ver si nos escuchan. Mis compañeros no paran de recordármelo y yo aprovecho cada ocasión para trasladarlo a las personas de la administración con las que me encuentro. Y es importante entender que esto no consiste únicamente en que venga gente a ver un paisaje bonito. Estamos hablando de una actividad que genera economía para los pueblos.
Sin ir más lejos, en el Open Benéfico que organizamos el año pasado participaron unas 300 personas procedentes de toda España e incluso de Portugal. Muchos de ellos vienen semanas e incluso meses antes para entrenar. Se alojan en hoteles y casas rurales, comen en bares y restaurantes, repostan combustible, compran hielo, comida y todo tipo de suministros. Todo eso genera riqueza para el pueblo y para los municipios de alrededor. El día de la competición es el momento de mayor afluencia porque todo el mundo llega la víspera y prácticamente se colapsan los alojamientos. Pero el movimiento económico comienza mucho antes.
Además, el pez que nosotros pescamos es bastante territorial. Puede desplazarse unos metros arriba o abajo, pero suele mantenerse en determinadas zonas. Por eso los pescadores comienzan a entrenar con mucha antelación, observando sus movimientos y tratando de comprender su comportamiento para llegar mejor preparados al día de la competición.
Oye, para seguir hablando de pantanos y ríos, tú empezaste pescando en el mar. Y cuando llegaste aquí te encontraste con que no había mar, aunque para muchos este es nuestro mar particular.
Así es. Yo me vine a Villa del Río por motivos de trabajo hace unos diez u once años. Como siempre había escuchado hablar de las carpas, decidí probar suerte con esta modalidad. Recuerdo que vine al Yeguas, precisamente a una de las zonas más conocidas por los pescadores. Y yo, ingenuamente, pensaba que había descubierto un sitio secreto que nadie conocía. Llegué a casa contentísimo.
Mientras pescaba carpas vi a varios pescadores a mi alrededor. Había un hombre mayor, otros más jóvenes... y observando cómo pescaban pensé: "Eso se parece mucho a la pesca de la lubina en el mar". Le pregunté a Witon y él me explicó un poco cómo funcionaba todo aquello. Me picó el gusanillo y, desde entonces, hasta hoy.
Hablemos un poco de las especies que encontramos en nuestros embalses. ¿Qué peces podemos encontrar aquí y cuáles son las características principales de esta pesca?
Aquí, por ejemplo, en el Yeguas, tenemos barbos, carpas, black bass y lucios. Yo, personalmente, no practico la pesca de carpas ni de barbos. Mi especialidad son los depredadores, concretamente el black bass y el lucio. Utilizamos cañas de spinning, cañas de casting y diferentes tipos de señuelos artificiales. Al final, lo que intentamos es engañar al pez para que ataque el señuelo y muerda.
Porque en más de una ocasión te he escuchado decir que esto es una especie de combate de inteligencia para engañar al pez.
Sí, sí, totalmente. Pero hay una cosa que mucha gente desconoce: los peces también aprenden. Eso de la famosa "memoria de pez" no es tan cierto como parece.
Los peces aprenden y mucho. Por eso cada vez resulta más complicado capturarlos.
Los que no pertenecemos a este mundo vemos cada vez más tecnología, más aparatos, más accesorios y más equipamiento. Da la sensación de que, si no llevas tecnología, ya no puedes pescar.
Bueno, yo, por ejemplo, a día de hoy no utilizo sonda en tiempo real. A mí me gusta más buscar el pez, interpretar el agua y disfrutar de la pesca en sí.
Ahora bien, a nivel de competición sí está ocurriendo algo parecido a lo que sucede en otros deportes: quien dispone de más recursos económicos puede acceder a mejor tecnología y eso termina marcando diferencias.
Entonces, ¿es un deporte caro?
Depende de cada persona. Como ocurre con la caza o con cualquier otra afición, puedes gastar poco o muchísimo dinero. Pero es verdad que, si quieres competir al máximo nivel, necesitas una inversión importante.
¿Qué se necesita para aprender a leer un embalse y saber dónde buscar los peces?
Influyen muchísimos factores. Influye la temperatura, el estado del agua, si hace viento o no, si el día está nublado o soleado, el color del agua, la profundidad... Todo eso determina incluso el color del señuelo que debes utilizar. Y luego hay algo que, para mí, es lo que más nos engancha de este deporte.
Cuando crees que ya conoces perfectamente el comportamiento del pez, llegas un día como hoy, con el agua completamente tranquila, al atardecer, pescas con un determinado señuelo y funciona. Vuelves al día siguiente, a la misma hora, con las mismas condiciones y utilizando exactamente el mismo señuelo... y el pez ni siquiera se interesa.
Lo estás viendo delante de ti y parece que te está diciendo: "Cómetelo tú". Creo que eso es lo que más nos engancha, que nunca llegas a dominarlo por completo.
Si algún día llegáramos a entender perfectamente qué quiere el pez en cada momento y pudiéramos capturarlo siempre que quisiéramos, probablemente perderíamos buena parte de la emoción que tiene este deporte.
Entonces, estamos hablando de una lucha que termina creando adicción.
Sí, de alguna manera sí. Además, yo creo que muchas personas que amamos la pesca encontramos aquí una vía de escape. Es una forma de desconectar de los problemas y de las preocupaciones.
Cuando vienes al pantano todo desaparece durante unas horas. Es una lucha sana, una forma de evasión y una afición que termina formando parte de tu vida.
La mayoría de los pescadores deportivos practicáis la captura y suelta, ¿verdad?
Sí, por supuesto. Mira, yo me he encontrado aquí mismo, en el Yeguas, a personas pescando ejemplares muy pequeños y guardándolos todos en un cubo. Incluso utilizando técnicas que no están permitidas.
Luego esas mismas personas se preguntan por qué no salen peces grandes. La respuesta es sencilla: si te llevas todos los peces antes de que crezcan, nunca habrá ejemplares grandes. Nosotros practicamos captura y suelta porque nuestra meta es seguir mejorando y superando nuestros propios récords.
Si hoy capturo un pez de un kilo, mañana intentaré sacar uno de kilo y medio. Si mañana saco uno de dos kilos, intentaré capturar uno aún mayor. Pero si cada pescador se lleva los mejores ejemplares, llegará un momento en el que no habrá peces grandes. No creo que las especies desaparezcan, sinceramente, pero sí que dejará de haber ejemplares de gran tamaño.
¿Cómo sois capaces de aguantar tantas horas al sol sin apenas moveros ni daros un respiro?
Porque estamos un poco locos... (ríe).
Bueno, algún remojón sí nos damos. Lo que pasa es que cuando los peces están activos y están picando, llega un punto en el que ni comes ni bebes agua. Es tal la concentración que piensas: "Si paro ahora para comer, voy a perder un tiempo precioso de pesca".
Es que resulta increíble. Hay pescadores que pasan horas y horas en el mismo sitio.
Porque, al final, esto es una forma de vida. Para muchos de nosotros la pesca es algo más que una afición. Yo, por ejemplo, si paso un fin de semana sin poder ir a pescar, siento que me falta algo. Hasta que no vuelvo al pantano parece que me falta el aire.
Lo decía porque parece que los pescadores tenéis una resistencia especial. Pasáis horas bajo el sol, soportando calor, frío o viento, y seguís ahí.
Bueno, al final es como cualquier otra afición.
A quien le gustan las motos, los rallyes o cualquier otra actividad, dedica tiempo y esfuerzo sin que le pese. Sin ir más lejos, aquí en Montoro, cuando se celebran los rallyes, hay aficionados que pasan dos o tres días enteros junto al recorrido, con su nevera y todo lo necesario, esperando para disfrutar de la prueba.
Cuando algo te apasiona de verdad, el esfuerzo deja de ser un sacrificio.
Hablando de peces y de especies que llaman la atención del gran público, hay un tema que ha generado bastante debate en los últimos años: el siluro.
Es una especie que ha despertado preocupación entre muchas personas. Se ha hablado de su presencia en el embalse de Iznájar, de su posible expansión hacia el Guadalquivir y también de los temores que genera entre quienes utilizan los pantanos para el baño o para otras actividades recreativas.
¿Qué ocurre realmente con el siluro? ¿Estamos ante una especie invasora?
Si seguimos esa lógica, prácticamente todas las especies podrían considerarse invasoras.
La carpa, por ejemplo, tampoco estaba aquí originalmente. Hace siglos alguien la introdujo. Lo mismo ocurre con el black bass o con el lucio. Ahora bien, es cierto que el siluro tiene unas características muy particulares. Si llega a un embalse puede provocar cambios importantes porque es uno de los mayores depredadores que existen actualmente en nuestras aguas continentales.
A día de hoy, cualquier especie autóctona que se encuentre en su entorno tiene muy difícil competir con él. Personalmente, no me gustaría verlo en el Yeguas. Tenemos una gran población de black bass y una calidad de pesca extraordinaria, y la llegada del siluro podría alterar por completo ese equilibrio.
Pero tampoco comparto la postura de quienes defienden que cualquier siluro que se capture debe sacrificarse. Si mañana aparecieran siluros aquí —que espero que no ocurra— y yo capturara uno, lo devolvería al agua. El animal no tiene culpa de haber sido introducido por el ser humano.
En cierto modo, los pescadores y los cazadores os habéis convertido también en observadores permanentes del medio natural. Sois los primeros que detectáis problemas en los embalses, enfermedades en los peces, vertidos, incendios o cualquier incidencia ambiental. ¿La administración os considera aliados o todavía existe cierta distancia con los clubes de pesca?
Sinceramente, muchas veces tenemos la sensación de ser un cero a la izquierda para la administración. Y es una pena, porque estamos hablando de una actividad que genera riqueza para los pueblos. No solo para Villa del Río, sino para toda la comarca. Aquí vienen pescadores de toda España e incluso del extranjero atraídos por la calidad de nuestras aguas y de nuestros peces.
Eso significa turismo, alojamientos, restaurantes, combustible, comercios... Significa movimiento económico para muchos negocios. Sin embargo, los accesos a muchos de nuestros embalses están en unas condiciones que dejan mucho que desear. Hay lugares donde incluso da miedo entrar con un todoterreno porque corres el riesgo de quedarte atrapado.
Y, sin embargo, vemos cómo en otras comunidades autónomas sí se han realizado inversiones importantes.
Exactamente. Por ejemplo, en Extremadura entendieron hace tiempo que los pescadores generaban actividad económica y decidieron apostar por ello.
Allí han mejorado los accesos en muchos embalses y, en numerosos casos, han construido rampas de hormigón para facilitar el acceso de las embarcaciones y permitir que los aficionados disfruten de este deporte con seguridad.
Es decir, que resulta difícil presumir de grandes campeonatos de pesca o de importantes eventos deportivos si todavía quedan pendientes cuestiones básicas como los accesos.
Eso es. Fíjate que en el Open Benéfico que organizamos a favor de la Asociación Española Contra el Cáncer ya hemos celebrado tres ediciones y hemos conseguido donar alrededor de 12.000 euros. Aun así, seguimos encontrándonos con los mismos problemas.
Llevo años intentando que se arregle el acceso principal porque cualquier día puede ocurrir un accidente serio. De hecho, ya hemos tenido que sacar algún vehículo de la cuneta porque el firme se encuentra muy deteriorado. Lo más frustrante es que incluso nos hemos ofrecido a asumir los gastos de determinadas mejoras sin pedir dinero a la administración.
Hay una curva que todos los años se deteriora con las lluvias y nos explican que no puede repararse porque la presa está envejecida y cualquier actuación podría aumentar el peso sobre la estructura. Sin embargo, después llegan cientos de coches y cientos de embarcaciones durante una competición y parece que eso sí es asumible.
Son situaciones difíciles de entender para quienes estamos aquí trabajando cada día por este deporte.
Has mencionado un Open de Pato muy importante que, sin duda, llamó mucho la atención. No sé si fue complicado organizarlo.
La verdad es que los resultados fueron muy buenos. Tuvimos una aceptación extraordinaria y también mucha ayuda por parte del Ayuntamiento de Villa del Río. Siempre que les he pedido colaboración han estado ahí. De hecho, muchas veces me dicen: "Antonio, no hace falta ni que lo pienses demasiado. Llámanos, dinos qué necesitas y lo tendrás".
Y lo cierto es que estamos hablando de dos Open distintos. Uno es el Open Benéfico, que dejó tan buen sabor de boca el año pasado que mucha gente se pregunta si volverá a celebrarse.
Precisamente esa era la siguiente pregunta. ¿Habrá una nueva edición?
Sí, por supuesto. Ya está incluida en el calendario de la Federación y se celebrará el próximo 18 de octubre. Esperamos reunir nuevamente a unos 300 participantes. El año pasado contamos con la colaboración de más de 60 empresas, que aportaron de manera totalmente desinteresada alrededor de 15.000 euros en premios.
Y este año esperamos incluso superar esas cifras.
Antes hablábamos de la evolución tecnológica de este deporte. No solo han cambiado las cañas o los equipos electrónicos, sino también las embarcaciones, que cada vez son más sofisticadas.
Y precisamente por eso habéis decidido organizar también un Open específico para embarcaciones. ¿Por qué dar ese paso?
La explicación es bastante sencilla.
La mayoría de las competiciones de embarcación se celebran en Extremadura. ¿Por qué? Porque allí las administraciones entendieron hace tiempo la importancia de la pesca deportiva y apostaron por mejorar los accesos a los embalses. Eso permite organizar eventos con todas las garantías y que los participantes puedan disfrutar sin riesgos.
Aquí, en cambio, cada competición supone mover cielo y tierra para sacar todo adelante. Por eso apenas existen pruebas de este tipo en Andalucía.
Este año he decidido dar el paso y asumir el reto. Veremos cómo sale, pero estoy convencido de que Andalucía cuenta con algunos de los mejores pescadores de España y también merecen tener competiciones importantes cerca de casa. No es lo mismo participar en un campeonato en Extremadura que tener que desplazarse desde Jaén, Córdoba o Málaga. Entre entrenamientos, alojamiento, combustible y manutención, los gastos se multiplican.
Por eso creo que era necesario ofrecer una competición de este nivel en nuestra tierra.
¿Qué se van a encontrar los participantes? ¿Cómo se está organizando este Open y qué expectativas manejáis?
Lo primero que van a encontrar es un premio muy atractivo: una embarcación valorada en 20.000 euros. Precisamente porque el premio es tan importante hemos limitado la participación a 50 embarcaciones. No porque no haya más interesados, sino porque las condiciones del embalse no permiten albergar muchas más.
Además, queremos que todo se desarrolle con absoluta transparencia. Por eso cada embarcación contará con un juez a bordo. Estamos hablando de 50 jueces para 50 embarcaciones. Ya tenemos organizado todo el dispositivo con la colaboración de la Federación.
Queremos evitar cualquier duda y garantizar que la competición sea totalmente limpia.
La expectación parece enorme. Imagino que esas 50 plazas estarán muy disputadas.
Muchísimo. Vendrá gente de toda España e incluso de Portugal. Estamos hablando de pescadores de un nivel altísimo. Estoy convencido de que veremos capturas espectaculares y que el nivel competitivo será extraordinario.
De hecho, ahora mismo estamos hablando de una de las competiciones de pesca deportiva más importantes de Europa en su modalidad.
Organizar algo así supone muchísimo trabajo. Pero hay una cosa que llama la atención. Más allá de la competición, siempre aparece un componente de convivencia y solidaridad, especialmente en iniciativas como el Open Benéfico. ¿Te imaginabas hace años que aquella afición que comenzó casi por casualidad iba a llevarte hasta aquí?
La verdad es que no. Hoy en día la pesca es mi vida. Si me quitas la pesca, me quitas una parte muy importante de mí. Pero también es cierto que nada de esto sería posible sin el apoyo de la gente que tengo alrededor. Yo perdí a mis padres y, en cierto modo, mi mujer, mis suegros y toda la familia de mi mujer se han convertido en un apoyo fundamental para mí.
También tengo que agradecer la ayuda que siempre he recibido en Villa del Río. Cuando tienes dudas o miedo ante proyectos tan grandes, contar con personas que te apoyan te da el impulso necesario para seguir adelante.
¿Qué te ha enseñado la pesca durante todos estos años?
Me ha enseñado muchísimo. Para mí lo es todo. Cuando llego al pantano desaparece el ruido, desaparece el trabajo, desaparecen los problemas. Aquí no hay prisas ni preocupaciones. Tu única preocupación es intentar entender qué quiere el pez y qué señuelo debes utilizar para conseguir que ataque.
Y eso tiene algo especial. Durante unas horas desconectas completamente de todo lo demás.
Aunque sea una pregunta muy habitual, siempre puede haber algún joven que vea esta entrevista y sienta curiosidad por la pesca. ¿Qué consejo le darías a un chico o una chica que quiere empezar y está pensando en pedir su primera caña?
Yo admiro mucho a esos jóvenes que sienten curiosidad por este deporte. Mi consejo es muy sencillo: que se acerquen a la gente que sabe. Da igual que lleves veinte o treinta años pescando. Cada vez que vas al pantano aprendes algo nuevo. Y cuando compartes jornada con otros pescadores, siempre descubres técnicas, trucos o formas de entender la pesca que desconocías.
Por eso lo mejor es preguntar, escuchar y dejarse enseñar. No hay que tener miedo a pedir ayuda. Nosotros, por ejemplo, tenemos actualmente el club más grande de España en la modalidad de pato, y creo que una de las razones es precisamente el ambiente que existe. Aquí convive gente con muchísima experiencia y grandes inversiones en material junto a personas que empiezan o que disponen de menos recursos. Y todos tienen cabida. Nuestro objetivo no es competir entre nosotros. Nuestro objetivo es aprender, disfrutar y compartir una jornada de pesca y convivencia.
Precisamente eso me lleva a otra cuestión. En cualquier deporte existe una vertiente de ocio y otra mucho más competitiva. Tú te mueves entre ambas. ¿Hay mucha competitividad en este mundo?
La hay, claro que la hay. Pero yo intento transmitir otra filosofía. Cuando llega alguien nuevo al club y ni siquiera sabe montar un anzuelo, estoy encantado de enseñarle. Nadie nace sabiendo. Lo importante es que aprendan, que disfruten y que, si algún día quieren llegar más lejos o incluso dedicarse profesionalmente a este deporte, tengan una base sólida.
Has mencionado la posibilidad de vivir de la pesca. ¿Es realmente posible en España?
Sinceramente, yo diría que es muy complicado. Tenemos grandes pescadores, pero profesionalizarse en España sigue siendo muy difícil. Por desgracia, la pesca suele costarnos más dinero del que nos da. Además, existe mucha rivalidad. Todo el mundo quiere ser mejor que el de al lado y, a veces, eso provoca situaciones que no deberían producirse.
Por eso yo siempre intento quedarme con la parte positiva: aprender, disfrutar y compartir esta pasión con los demás.
Antonio, ha sido un auténtico placer compartir este rato contigo. Hoy hemos descubierto que la pesca es mucho más que lanzar una caña al agua. Es convivencia, naturaleza, esfuerzo, compañerismo y también una forma de entender la vida. Muchas gracias por acompañarnos.
Gracias a vosotros por el interés y por dar visibilidad a este deporte.