El primer informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) señala como principal hipótesis que el accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo 18 de enero en Adamuz (Córdoba), en el que fallecieron 45 personas, fue provocado por la rotura previa de una soldadura en la vía, anterior al paso del tren de alta velocidad de la operadora Iryo.

Según el documento técnico, fechado este viernes y remitido a las partes implicadas, la investigación apunta a que dicha fractura en el carril habría causado el descarrilamiento del vagón número 6 del convoy, lo que provocó que varios coches invadieran la vía contigua y colisionaran con otro tren que circulaba en sentido contrario, desencadenando una de las mayores tragedias ferroviarias de las últimas décadas en España.
Evidencias técnicas recogidas por la CIAF
El informe preliminar se apoya en el análisis de muescas y marcas uniformes detectadas en las ruedas y bogies del tren accidentado, así como en la deformación del propio carril. Los investigadores consideran que estas señales son compatibles con el impacto contra un carril que ya se encontraba fracturado antes del siniestro, y no con daños generados exclusivamente durante el accidente.

Además, la CIAF ha constatado que otros trenes que circularon previamente por ese mismo tramo presentan marcas similares, lo que refuerza la hipótesis de que la rotura de la soldadura existía con anterioridad al paso del convoy siniestrado, sin haber sido detectada a tiempo por los sistemas de control o mantenimiento.
Una hipótesis aún provisional
Pese a la contundencia de los indicios iniciales, la Comisión subraya que se trata de conclusiones provisionales, y que la investigación continúa abierta. En las próximas semanas, los fragmentos del carril dañado serán sometidos a análisis metalográficos en laboratorios especializados, con el objetivo de determinar el origen exacto de la fractura, si existía fatiga del material, defectos de ejecución en la soldadura o problemas derivados del mantenimiento de la infraestructura.
Asimismo, los técnicos están analizando los registradores de datos de los trenes implicados, conocidos como “cajas negras”, para reconstruir con precisión la velocidad, las condiciones de circulación y cualquier anomalía detectada en los instantes previos al descarrilamiento.

Reacciones institucionales y cautela del Gobierno
Desde el Ministerio de Transportes se ha insistido en mantener la prudencia hasta disponer del informe final. El ministro, Óscar Puente, ya había avanzado días atrás que se estaban estudiando marcas anómalas en las ruedas del tren Iryo, aunque recalcó que no podían extraerse conclusiones definitivas sin el análisis completo de todas las pruebas.
El Gobierno ha reiterado que todas las hipótesis técnicas siguen abiertas, aunque ha descartado de forma preliminar la posibilidad de sabotaje, centrando la investigación en el estado de la infraestructura ferroviaria y en los protocolos de inspección y mantenimiento.
Contexto social y memoria de la tragedia
La publicación del informe llega apenas un día después de que el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, anunciara la desactivación del Plan Territorial de Emergencias, tras localizarse las dos últimas víctimas mortales. El balance definitivo del accidente se sitúa en 45 fallecidos y más de un centenar de heridos, muchos de ellos aún hospitalizados.
Vecinos y autoridades locales de Adamuz han subrayado en los últimos días la necesidad de depurar responsabilidades para evitar que una tragedia de estas dimensiones vuelva a repetirse. El municipio, convertido en símbolo de solidaridad por la respuesta ciudadana tras el siniestro, permanece a la espera de que la investigación esclarezca por completo qué falló en una infraestructura clave para la seguridad ferroviaria.
El informe final de la CIAF, cuyas conclusiones tendrán un peso determinante tanto en el ámbito técnico como en el judicial, no se espera hasta dentro de varios meses. Mientras tanto, el accidente de Adamuz sigue marcando la agenda política y social, con el foco puesto en la seguridad de la red ferroviaria española y en la prevención de futuros siniestros.