La campaña de las elecciones autonómicas andaluzas del 17 de mayo ha vivido uno de sus momentos centrales con la celebración del primer debate electoral entre los cinco principales candidatos a la Junta de Andalucía, en un encuentro marcado por el tono bronco y el protagonismo de la sanidad pública.
El debate, organizado por RTVE, reunió a Juan Manuel Moreno (PP), María Jesús Montero (PSOE), Manuel Gavira (Vox), Antonio Maíllo (Por Andalucía) y José Ignacio García (Adelante Andalucía), en un formato a cinco que evidenció las principales diferencias políticas a menos de dos semanas de las elecciones.
Uno de los ejes centrales fue la sanidad pública, convertida en el principal campo de confrontación. Los partidos de la oposición dirigieron críticas al Gobierno andaluz por la gestión sanitaria, especialmente en relación con las listas de espera y la crisis de los cribados, mientras que el presidente defendió la evolución del sistema y su modelo de gestión.
Junto a la sanidad, la vivienda y el empleo protagonizaron los primeros bloques del debate, con fuertes discrepancias en torno al acceso a la vivienda, la regulación del alquiler y las políticas económicas. También surgieron tensiones en asuntos como la financiación autonómica o la inmigración, con posiciones muy alejadas entre los distintos partidos.
El enfrentamiento político fue constante durante todo el encuentro, con un escenario que algunos analistas han definido como un “cuatro contra uno” frente al candidato popular, aunque también se evidenciaron diferencias dentro de los propios bloques ideológicos.
Este primer debate se enmarca en una campaña que, según distintos análisis, está siendo más contenida de lo habitual, con un liderazgo claro del PP en las encuestas y una oposición que busca movilizar al electorado a través de temas como los servicios públicos.
La campaña continuará con un segundo debate previsto para el 11 de mayo en Canal Sur, en el que los candidatos volverán a confrontar sus propuestas antes de la cita con las urnas, en la que están llamados a votar más de 6,8 millones de andaluces.
En este contexto, el debate televisado se consolida como uno de los principales escaparates de la campaña electoral, clave para medir el pulso político y la capacidad de los candidatos para conectar con la ciudadanía en la recta final hacia las elecciones.