Huelva acogió este jueves una misa funeral multitudinaria en recuerdo de las víctimas del accidente ferroviario ocurrido el pasado 18 de enero en Adamuz (Córdoba), una tragedia que ha dejado una profunda huella en el Alto Guadalquivir y en toda Andalucía. El acto reunió a miles de personas en un ambiente de recogimiento, dolor y solidaridad con las familias afectadas.
La ceremonia se celebró en el Palacio de Deportes Carolina Marín, un espacio habilitado por su gran capacidad ante la elevada afluencia de asistentes. Hasta allí se desplazaron familiares de las víctimas, vecinos llegados desde distintos puntos de la provincia de Córdoba —especialmente del entorno de Adamuz—, así como representantes institucionales y eclesiásticos.
El oficio religioso fue presidido por el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, y concelebrado por varios obispos, entre ellos el de Córdoba, Jesús Fernández, en una muestra de cercanía con un territorio especialmente golpeado por el siniestro. Durante la homilía, se sucedieron mensajes de consuelo, recuerdo y esperanza, junto a llamamientos a que se esclarezcan las causas del accidente.
Al funeral asistieron Sus Majestades los Reyes de España, Felipe VI y la Reina Letizia, que acompañaron a los familiares en uno de los momentos más difíciles tras la tragedia. Su presencia fue recibida con respeto y silencio por los asistentes, en un acto marcado por la sobriedad y la emoción contenida.
Uno de los momentos más sobrecogedores llegó con las palabras de varios familiares, que recordaron que detrás de las cifras hay personas, historias y vínculos rotos de forma abrupta. El mensaje común fue la necesidad de verdad, justicia y memoria, como pasos imprescindibles para la reparación del dolor.
El accidente ferroviario de Adamuz, que provocó decenas de víctimas mortales y numerosos heridos, ha generado una fuerte conmoción en la comarca del Alto Guadalquivir, donde muchas localidades mantienen aún muestras de duelo y solidaridad. Ayuntamientos, colectivos sociales y vecinos continúan expresando su apoyo a las familias afectadas, mientras avanza la investigación judicial para depurar responsabilidades.
La misa funeral de Huelva se convierte así en uno de los principales actos de homenaje colectivo tras la tragedia, un punto de encuentro para el recuerdo y una llamada a que una catástrofe de estas dimensiones no vuelva a repetirse.