El Gobierno de España prepara un paquete de medidas urgentes para hacer frente al encarecimiento de la energía provocado por la guerra en Irán, con especial impacto en los combustibles y la electricidad.
La principal decisión será la rebaja del IVA del 21% al 10% en carburantes como gasolina y diésel, así como en la electricidad y el gas.
Además, el Ejecutivo contempla reducir o eliminar otros impuestos energéticos, como el impuesto especial sobre hidrocarburos y el impuesto sobre la producción eléctrica (del 7%), con el objetivo de abaratar la factura energética de hogares y empresas.
Estas medidas llegan en un contexto de fuerte subida de precios: el coste del combustible se ha disparado en las últimas semanas, con incrementos cercanos al 30% e incluso estaciones que superan los 2 euros por litro.
El plan también incluye otras actuaciones complementarias, como la liberación de reservas estratégicas de petróleo para aumentar la oferta y contener los precios, así como ayudas específicas para sectores especialmente afectados como el transporte y el campo.
A diferencia de anteriores crisis, como la provocada por la guerra de Ucrania, el Gobierno descarta por ahora recuperar bonificaciones generalizadas por litro de combustible, optando por una estrategia basada principalmente en la reducción fiscal.
El objetivo es mitigar el impacto de la escalada energética sobre la inflación y el bolsillo de los ciudadanos, en un escenario internacional marcado por la inestabilidad en Oriente Medio y la tensión en los mercados del petróleo.