La Diputación de Córdoba ha puesto en marcha un programa de intervención y ayuda psicológica dirigido a los vecinos de Adamuz que participaron como voluntarios en las labores de rescate y atención a los afectados por el accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo.
Irene Aguilera, delegada de Derechos Sociales y presidenta del Instituto Provincial de Bienestar Social (IPBS), ha destacado la necesidad de “acompañar desde el punto de vista psicológico a todas aquellas personas que han estado en primera línea en una situación tan traumática”.
El programa, gestionado por el IPBS, ha comenzado con la distribución en los centros educativos del municipio de una guía profesional para orientar al personal docente sobre cómo abordar el tema con el alumnado. Además, se organizará una sesión grupal presencial para los voluntarios, en la que los psicólogos explicarán las reacciones emocionales habituales tras situaciones de estrés extremo y qué señales pueden requerir intervención individualizada.
Aguilera subrayó que la iniciativa busca ofrecer un “desahogo” y apoyo continuado a los vecinos que han mostrado un ejemplo de solidaridad y colaboración desde el primer momento. “No vamos a soltar de la mano a los vecinos de Adamuz”, afirmó.
Desde el primer momento, la Diputación ha trabajado de manera coordinada con el Colegio de Psicólogos, el Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres (GIPED) y la Cruz Roja para prestar atención a familiares de las víctimas. Actualmente, ocho psicólogos especializados en duelo y emergencias forman parte del equipo que acompaña a los afectados, incluyendo a miembros de la Guardia Civil y de la Policía Judicial durante la comunicación con las familias.
Los profesionales se han distribuido en cuatro equipos de trabajo, cada uno compuesto por dos psicólogos y un sanitario, que operan desde el Centro Cívico de Poniente en Córdoba capital, ofreciendo apoyo emocional y orientación a quienes lo necesitan.
Esta iniciativa refleja el compromiso de la Diputación de Córdoba con la atención integral de las personas afectadas y con la protección de la salud mental de los voluntarios que participaron en la respuesta inmediata tras la tragedia.