La Asociación de Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz ha difundido un vídeo con motivo de los cuatro meses transcurridos desde el accidente ferroviario ocurrido el 18 de enero de 2026, en el que fallecieron 46 personas, para visibilizar las secuelas psicológicas que continúan sufriendo los supervivientes.
En el material audiovisual, una de las personas afectadas relata el impacto emocional que le ha supuesto retomar el uso del transporte ferroviario tras el siniestro, así como la ansiedad y el miedo persistente asociados al recuerdo de los hechos.
La superviviente expresa además la incertidumbre que todavía rodea la investigación del accidente, lamentando la falta de información clara sobre las causas del descarrilamiento y la identificación de responsabilidades.
En su testimonio, cuestiona la seguridad del sistema ferroviario y refleja la desconfianza de parte de los afectados, algunos de los cuales han modificado sus hábitos de desplazamiento optando por medios alternativos o reduciendo sus viajes.
El vídeo también pone el foco en el impacto del regreso a la zona del siniestro, donde la afectada señala la presencia de restos de obras y elementos aún visibles, lo que incrementa el impacto emocional entre las víctimas.
La asociación insiste en que, cuatro meses después del accidente, persisten numerosas dudas sobre lo ocurrido y reclama avances en la investigación judicial y técnica del caso, que continúa siendo objeto de seguimiento por parte de las partes personadas y de la opinión pública.