El municipio de Bujalance ha despedido este miércoles por la tarde, en un clima de profundo recogimiento, a su vecina María del Carmen Abril Vega, fallecida en el trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz. El funeral se ha celebrado a las 16:00 horas en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, donde cientos de personas se han congregado para rendirle el último adiós.
Vecinos y vecinas de Bujalance, así como numerosas personas procedentes de localidades cercanas de la comarca del Alto Guadalquivir —entre ellas Adamuz—, e incluso de Madrid han querido acompañar a la familia en este momento de dolor, llenando el templo y sus alrededores en una muestra de cariño, respeto y solidaridad que ha evidenciado el fuerte vínculo que Mari Carmen mantenía con su pueblo.
El fallecimiento de María del Carmen Abril Vega, vecina muy querida, ha causado una enorme conmoción entre familiares, amistades, compañeros y vecinos desde que se conoció la noticia. El Ayuntamiento de Bujalance trasladó en un comunicado oficial sus “más sinceras condolencias y su profundo pesar”, acompañando “en el sentimiento a su familia, amistades y seres queridos”, a quienes envió “todo el apoyo, cariño y solidaridad” en estos momentos tan difíciles.
Mari Carmen Abril tenía 50 años, era natural de Bujalance y ejercía como profesora de Educación Secundaria en el Instituto Los Castillos de Alcorcón (Madrid), donde llevaba alrededor de dos años tras obtener su plaza en 2024. Anteriormente había desarrollado una amplia trayectoria profesional vinculada a las ciencias sociales, trabajando como técnica socióloga en el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC), además de desempeñar labores como creadora de contenido y administrativa en distintos ámbitos.
El propio IESA-CSIC lamentó “profundamente” su fallecimiento, destacando su dedicación, profesionalidad y la huella humana que dejó entre sus compañeros y compañeras, quienes la recuerdan por su cercanía, su alegría y su compromiso.
Más allá de su vida profesional, Mari Carmen mantenía un estrecho vínculo con la vida cultural y musical de Bujalance. Desde los 11 años formó parte de la Asociación Músico-Cultural Pedro Lavirgen, donde tocaba la flauta travesera y permaneció durante más de una década. La banda ha expresado también públicamente su dolor, recordando los años compartidos y los recuerdos que, como han señalado algunos de sus miembros, “se esfuman en un instante”.
Quienes la conocieron destacan su calidad humana, su amistad sincera y su vocación docente. “Era una gran persona, una gran amiga de sus amigas, una pérdida muy grande”, escribía una conocida en redes sociales, donde se han sucedido cientos de mensajes de pésame procedentes no solo de Bujalance, sino también de otros puntos de España. Antiguos alumnos, familias, compañeros de profesión y vecinos han querido despedirse de ella con palabras de cariño, respeto y admiración.
Además de la música, Mari Carmen sentía una profunda pasión por la fotografía y la naturaleza, aficiones que cultivaba en sus paseos, viajes y excursiones, capturando imágenes de plantas y paisajes que compartía con quienes la rodeaban.
Bujalance, como pueblo, permanece roto de dolor tras el emotivo adiós celebrado este miércoles. Las numerosas muestras de afecto reflejan el impacto que ha dejado su ausencia y el recuerdo imborrable de una mujer comprometida, cercana y luminosa.