Cuatro meses después del accidente ferroviario del 18 de enero, Adamuz sigue recuperándose de una tragedia que marcó para siempre al municipio y que, a pocos días de las elecciones andaluzas del 17 de mayo, continúa muy presente en la conversación de sus vecinos. En el pueblo hay un sentimiento compartido: el dolor no ha desaparecido, pero tampoco quieren que la política convierta esa herida en una batalla electoral.
Entre los adamuceños consultados, la idea más repetida es la de pasar página sin olvidar. Algunos admiten que al ver las imágenes del siniestro el estómago sigue encogiéndose, aunque también reconocen que la localidad ha ido recuperando la calma poco a poco y que el día a día vuelve, con dificultad, a parecerse al de antes. La tragedia, sin embargo, no se borra: muchos vecinos siguen recordando a las víctimas y a las familias que vivieron aquellas horas de angustia.
Lo que sí rechaza de forma casi unánime el pueblo es que el accidente se use como herramienta política. Los vecinos consultados en Adamuz critican las “peleas” entre partidos y piden prudencia a todas las formaciones, al considerar que ningún interés electoral justifica rentabilizar una desgracia humana de esta magnitud. Para muchos, el debate debería centrarse en asuntos de fondo como la sanidad, la educación o la respuesta de las administraciones, y no en alimentar el enfrentamiento a costa del dolor ajeno.
Aunque hay quien cree que la gestión del accidente puede influir en el voto, la mayoría sostiene que cada persona decidirá en función de su criterio y de su experiencia política, sin dejarse arrastrar por la bronca de campaña. Otros apuntan, en cambio, que el pueblo sigue “marcado” por el suceso y que esa huella emocional podría pesar en parte sobre el resultado. En todo caso, el mensaje que sale de Adamuz es claro: respeto a las víctimas, prudencia con el lenguaje y cero utilización partidista de una tragedia que el municipio no olvidará.