Adamuz no ha dormido. Desde la tarde del domingo, este municipio cordobés de poco más de 4.000 habitantes se ha convertido en el epicentro de una de las mayores tragedias ferroviarias registradas en España en las últimas décadas. Los trabajos de rescate continúan a primera hora de este lunes en la zona de las vías de entrada al municipio, donde dos trenes descarrilaron y se precipitaron por un terraplén de cuatro metros, dejando un balance provisional de 39 personas fallecidas y 152 heridas, según han confirmado fuentes de la investigación.
Los vagones, convertidos en un amasijo de hierros, permanecen aún esparcidos en la zona del siniestro mientras los equipos de emergencia trabajan contrarreloj para rescatar a todas las víctimas atrapadas. El impacto fue devastador. Algunos coches quedaron volcados, otros literalmente plegados sobre sí mismos tras la caída por el terraplén, dificultando enormemente las labores de excarcelación.
Un rescate contrarreloj entre hierros retorcidos
La magnitud del accidente obligó a activar un dispositivo sanitario y de emergencia sin precedentes en la comarca. Hasta el lugar se desplazaron seis UVIs móviles del 061, cuatro Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias (DCCU), dos UVIs de transporte de críticos, ambulancias convencionales y de transporte programado, así como vehículos de apoyo logístico y recursos de Cruz Roja.
En el edificio técnico de Adif se instaló un Puesto Médico Avanzado, desde donde se ha realizado el triaje de los heridos, la atención sanitaria inicial y la estabilización previa al traslado hospitalario. Del total de heridos, cinco se encuentran en estado muy grave, 24 graves —todos hospitalizados— y 123 presentan heridas de diversa consideración.
La red de centros de transfusión de sangre de Andalucía activó de inmediato un protocolo de redistribución, reforzando especialmente las reservas en Córdoba y Jaén. Hospitales como el Reina Sofía de Córdoba llamaron a todo su personal para incorporarse de urgencia, mientras que centros de referencia como el Hospital de Andújar y el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla permanecen en alerta, preparados para posibles derivaciones.
El alcalde, testigo directo del horror
El alcalde de Adamuz, Rafael Moreno, fue uno de los primeros en llegar al lugar tras recibir el aviso del 112 a las 20:08 horas. Lo hizo junto a efectivos de la Policía Local y Protección Civil. En declaraciones a medios nacionales, ha relatado cómo vivió en primera persona las primeras horas del siniestro.
“Estuvimos sacando heridos, gente que estaba bien y otros que ya estaban en un estado muy mal”, explicó. Moreno describió escenas de extrema dureza: vagones volcados, personas atrapadas, heridos pidiendo ayuda y víctimas mortales aún sin poder ser rescatadas.
Desde el primer momento, el Ayuntamiento activó todos los medios municipales disponibles y solicitó apoyo a localidades cercanas, lo que permitió un rápido despliegue de policías locales, voluntarios, ambulancias y autobuses para el traslado de pasajeros. “He visto cosas muy duras, pero la solidaridad en Adamuz ha sido ejemplar”, afirmó el regidor, visiblemente afectado.
Un pueblo volcado, una noche en vela
Adamuz habilitó espacios municipales para atender a heridos leves y a familiares de las víctimas, con apoyo psicológico y logístico durante toda la noche. Vecinos y voluntarios se organizaron para llevar mantas, agua y alimentos, mientras los servicios municipales coordinaban alojamientos temporales y puntos de información.
“No he sido el único que no ha dormido; hemos estado todos en vela”, reconoció el alcalde, que subrayó la implicación de todo el municipio y reafirmó el compromiso de seguir poniendo “los medios dentro de nuestras posibilidades” al servicio de las víctimas y sus familias.
Despliegue institucional y coordinación política
Las principales autoridades autonómicas, nacionales e internacionales han expresado su consternación por el grave accidente ferroviario registrado en Adamuz y han trasladado mensajes de condolencia, prudencia y respaldo a los servicios de emergencia desplegados en la zona.
Pasadas las 1.30 horas de la madrugada, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, se desplazó hasta el lugar del siniestro acompañado por el consejero de Justicia, José Antonio Nieto, y el consejero de Sanidad, Antonio Sanz. Antes de comparecer ante los medios de comunicación, Moreno mantuvo un encuentro con los jefes del operativo, efectivos de la Policía Local, Protección Civil y Servicios de Emergencias, y visitó la caseta municipal donde se ha centralizado el dispositivo de atención a las víctimas y sus familiares.
Durante ese recorrido, el consejero de Sanidad, Antonio Sanz, se detuvo a conversar con miembros del 061, a quienes trasladó un mensaje de reconocimiento por su labor con expresiones como “muy buen trabajo”. En su atención posterior a los medios, Juanma Moreno pidió prudencia y evitó adelantar hipótesis sobre las causas del accidente. “Aún es pronto para hacer conjeturas”, afirmó, al tiempo que expresó su deseo de que “la cifra de fallecidos no continúe elevándose”.
Desde el ámbito nacional, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, difundió un mensaje institucional en el que calificó la jornada como “una noche de profundo dolor para nuestro país” y trasladó sus “más sinceras condolencias a las familias y seres queridos de las víctimas”. Sánchez subrayó que “ninguna palabra puede aliviar un sufrimiento tan grande”, pero quiso remarcar que “todo el país las acompaña en este momento tan duro” y destacó que “todos los servicios de emergencia están trabajando de forma coordinada sin descanso”.
Por su parte, el ministro de Transportes, Óscar Puente, insistió en la complejidad del suceso y en la necesidad de dejar avanzar la investigación antes de extraer conclusiones. “No puedo decir cuáles son las causas del descarrilamiento ni del posterior choque”, afirmó, señalando que “el tren de Iryo no llega a cuatro años y la vía está renovada”. Puente calificó el accidente de “extraño”, al producirse “en una recta”, y reconoció que “realmente están todos extrañados; es muy raro y difícil de explicar”.
El ministro avanzó además que la conexión ferroviaria no operará durante la jornada del lunes y confirmó la apertura de una línea de investigación para esclarecer lo ocurrido. “Tardarán un tiempo en saber lo que ha pasado”, indicó, mostrando su esperanza de que las conclusiones “arrojen luz para esclarecer los hechos y aprender de lo ocurrido”.
A nivel internacional, las autoridades de la Unión Europea también han trasladado su consternación por el accidente y han enviado mensajes de solidaridad y pésame a los familiares de las víctimas, destacando la gravedad del siniestro y el impacto humano de la tragedia.
Investigación abierta y una herida profunda
Las causas del descarrilamiento permanecen bajo investigación. Técnicos ferroviarios y judiciales trabajan ya en el análisis de la infraestructura, los sistemas de señalización y los convoyes siniestrados. La prioridad, sin embargo, sigue siendo recuperar a todas las víctimas, atender a los heridos y acompañar a las familias en uno de los momentos más difíciles que ha vivido la provincia en años.
Adamuz, un pueblo acostumbrado a la calma, afronta ahora el duelo colectivo por una tragedia que ha dejado una herida profunda en la comarca del Alto Guadalquivir y en toda Andalucía, marcada para siempre por una noche de dolor, pero también por una respuesta solidaria que ha sido unánimemente reconocida.